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Montañismo y Exploración
EXPEDICIÓN ACONCAGUA, PARED SUR 2002
15 mayo 2003

Después de superar el escalón, continuamos ascendiendo por el espolón otros 50 metros hasta unas rampas que se encontraban llenas de hielo con escasas formaciones de penitentes pero con agua corriendo por debajo de ellas, recorriéndolas a lo largo de unos 150 metros llegamos a la base de las grandes torres. Aquí no sólo la piedra es de muy mala calidad sino también los anclajes, pues algunos de ellos son muy viejos y se pueden extraer con la mano.







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ENTRADA A LA PARED
2 de Febrero de 2002

Este día se empezó el ascenso a la pared sur, Javier Ledezma nos acompañó para portear algo de equipo; tras dos horas y media de marcha alcanzamos la plataforma y procedimos a instalar la tienda. Camino a la plataforma habíamos parado a recoger agua para hidratarnos en un escurridero a un lado del canal derecho de avalanchas y en ese momento hubo un desprendimiento de rocas en la parte superior del espolón que casi nos cae encima. Una vez estando en la plataforma cayó una avalancha desde el serac del glaciar superior por el canal central. Habíamos entrado a la pared sur y nos estaba dando la bienvenida.
3 de Febrero de 2002
Empezamos a escalar por todo el filo del espolón, que presentaba menos nieve que la temporada pasada, lo que dejaba expuesta una mayor superficie de roca descompuesta y hacía peligrosa la escalada en este tramo. Más adelante, el espolón comunica a un escalón rocoso de unos seis metros que se debe escalar asegurado ya que si cede algún agarre la caída nos conduce a la rampa de la variante Eslovena y pararíamos 600 metros más abajo, en la base de la pared.
Después de superar el escalón, continuamos ascendiendo por el espolón otros 50 metros hasta unas rampas que se encontraban llenas de hielo con escasas formaciones de penitentes pero con agua corriendo por debajo de ellas, recorriéndolas a lo largo de unos 150 metros llegamos a la base de las grandes torres. Aquí no sólo la piedra es de muy mala calidad sino también los anclajes, pues algunos de ellos son muy viejos y se pueden extraer con la mano. En esta zona, por seguridad, es mejor moverse rápido los dos largos de cuerda (25 y 30 metros) que se necesitan para quedar colocados en el inicio de la vertical de las torres, ya que la caída de piedras sobre y a un lado de la reunión es frecuente. El tercer largo se escaló por un diedro que discurre a la derecha de la cascada congelada (20 metros). De esta forma alcanzamos la repisa en el inicio de la chimenea.
Escalar el último tramo de las grandes torres, conocido como la chimenea maldita, no es de gran dificultad, pero resulta incómodo al presentar una salida extraplomada y estrecha en relación al volumen de las mochilas. Cuando alcanzamos la salida descendimos cinco metros en rapel hacia un canal de hielo que también estaba penitenteado [lleno de penitentes] en la parte superior (arriba de la gran cascada de hielo). La altura sobre el nivel del mar en esta zona es de 5,000-5,100 metros.
Procedimos a ascender por el canal de hielo al final del cual paramos para hidratarnos; continuamos por el filo de rocas descompuestas durante 150-200 metros, rumbo al glaciar medio. El cruce por el glaciar debe realizarse lo más rápido posible y desviándose un poco hacia la izquierda con el objeto de estar más protegido de las posibles avalanchas del glaciar superior. Pero sin acercarse mucho a la cornisa para no terminar 1,500 metros más abajo.
Cruzar el glaciar fue fatigoso ya que el calor ablandó la nieve y los penitentes comenzaron a ceder a nuestro paso haciéndonos perder el equilibrio. Donde éstos eran menos estables (más fáciles de destruir) nos encontrábamos con un problema quizás mayor pues los pies se enterraban hasta media pierna y los pasos que intentábamos dar nos dejaban en el mismo lugar, entonces teníamos que buscar nieve más estable.
A pesar de esto, el cruce del glaciar fue muy rápido, apenas una hora y media fue necesaria para ganar la base de las rocas areniscas ubicadas donde termina el glaciar medio. Ahí tampoco encontramos un lugar bueno para colocar la tienda, por lo que fue necesario acondicionar una plataforma sobre el hielo en un lugar relativamente protegido de las avalanchas del serac del glaciar superior o la caída de piedras. Esto nos llevó una hora más de trabajo.
Por la noche platicamos la conveniencia de salir por el espolón francés en lugar de la salida Messner que habíamos visto muy cargada de nieve cuando hicimos cumbre por el lado norte y que habíamos comprobado con la dramática salida de la pared de Santiago. Todo esto nos pronosticaba una larga, pero muy larga jornada si queríamos cruzar el glaciar al siguiente día. Si no lo conseguíamos tendríamos que pasar más noches en la pared.
No conocíamos el reporte del tiempo y subirnos al glaciar superior (escalar las rocas areniscas y el serac del glaciar) implicaba un peligroso descenso en caso de abandonar por mal tiempo, una vez que se cruza el glaciar sólo queda la opción de intentar salir por arriba como sea, y lo que más nos preocupaba era la condición que presentara el glaciar superior (cantidad de nieve y sobre todo su calidad). Finalmente acordamos decidirlo al llegar a esa zona.

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