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Montañismo y Exploración
La vertiente oscura


Los pragmáticos pasan por alto la más básica y, para mí, obvia necesidad de tener en cuenta al prójimo. Aunque la víctima vaya a morir de manera inevitable, ¿tiene que suponer eso que no se le pueda ofrecer absolutamente nada, ni siquiera una gota de agua o una compañía reconfortante? ¿Cómo puede alguien pasar escalando junto a un moribundo y seguir pensando que alcanzar la cumbre sigue teniendo algún valor?







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Joe Simpson. La vertiente oscura. Ediciones Desnivel, Madrid. 2002. 238 páginas. ISBN: 84-95760-72-X

¿Qué es el Everest sin el ojo que lo ve? Son los corazones de los hombres los que lo hacen grande o pequeño.

Tensing Norway, Man of Everest

Los montañeros son iguales en todo el mundo. Tenemos los mismos valores, las mismas aspiraciones y el mismo amor por las montañas. El código de conducta en la escalada es universal. Al menos eso solía pensar yo.

¿Qué fue del antiguo sentido de unidad, considerado como normal entre montañeros y marinos en situaciones apuradas, cuando se encaran a la muerte?


"El 30 de abril de 1985, treinta y dos años después de la primera ascensión de Tenzing y Hillary, Dick Bass se convertía en la primera persona que subía con guía hasta la cumbre; fue la suya la ascensión número ciento noventa." (p. 60)

En 32 años de ascensiones, sólo se habían registrado 190 y ahora, a cincuenta años, las personas que han hollado la cumbre rebasan con mucho el millar. ¿Por qué este drástico aumento?

"Con el paulatino aumento de las expediciones guiadas... cada vez más alpinistas de todo tipo y condición —y cada vez con menos capacidad y experiencia— se han dado cuenta de que la cordillera del Himalaya ha dejado de ser dominio exclusivo de montañeros de gran experiencia." (p. 66) "Las expediciones comerciales, aunque se esfuerzan por ser seguras, respetables y éticas, siguen atrayendo cada vez más clientes que no están preparados para subir montañas de esa magnitud." (p. 58)

Este aumento de ascensionistas implica no sólo el que la montaña del Everest y la cordillera del Himalaya hayan dejado de ser coto exclusivo de los mejores montañistas, sino, más importante, que "Esos clientes de las compañías de trekking no son montañeros; no han pasado por un aprendizaje en las colinas ni han aprendido nada sobre la ética de un verdadero amante de las montañas." (p. 129)

"...ése concepto indefinible de sentido de montaña. Era algo con lo que no se nacía, pero al cabo de los años, con la práctica y la experiencia, acababa llegando. Se trata de un aprendizaje que no termina nunca. Y no supone sólo cuestiones prácticas, porque a lo largo del aprendizaje... se va adquiriendo un sentido de la historia y la tradición." (p. 98-99)

Así, Joe Simpson se cuestiona si la presencia de gente sin ese aprendizaje está llevando a cambios más importantes. Y toma un ejemplo: en 1992, un hombre, abandonado en el Collado Sur por habérsele creído muerto, en un esfuerzo por salvarse, levanta una mano y hace señas a las tiendas que están a pocos metros de él. Un sherpa lo ve y dice a sus compañeros que un muerto está levantando la mano. Por radio preguntan si es posible que un muerto levante la mano. La discusión por radio se prolonga y al final nadie hace nada porque al parecer, hicieran lo que hicieran, de todos modos iba a morir. Y muere.

Otro incidente de este tipo sucedió en la cara norte del Everest, donde dos japoneses pasaron junto al cuerpo moribundo de dos hindúes y siguieron de largo para hacer la cima. "Richard Cooper... le preguntó a Eisuke Shigekawa por qué no habían hecho nada, éste respondió: «...por encima de los ocho mil metros la gente no puede andarse con moralidades», lo que no es sino una espantosa reflexión sobre la ética actual de ascensión a grandes montañas." (p. 50)

"Los pragmáticos pasan por alto la más básica y, para mí, obvia necesidad de tener en cuenta al prójimo. Aunque la víctima vaya a morir de manera inevitable, ¿tiene que suponer eso que no se le pueda ofrecer absolutamente nada, ni siquiera una gota de agua o una compañía reconfortante? ¿Cómo puede alguien pasar escalando junto a un moribundo y seguir pensando que alcanzar la cumbre sigue teniendo algún valor?" (p. 53)

"...supongo que me siento como me siento porque yo he estado en una situación semejante. Ya me dieron por muerto en una ocasión y sé lo que me sentí. Lo que más recuerdo es la soledad, y por eso no dejé de luchar." (p. 20-21)

Simpson se pregunta si no "...estaba ocurriendo algo que tenía poco que ver con el montañismo que a mí me habían enseñado a practicar y a amar. Estábamos perdiendo de una manera irrecuperable la esencia de la salida a la montaña. ¿No la habremos perdido ya para siempre?" (p. 27)

Pero, ¿qué es? Analiza a grandes rasgos el accidente de 1996 y menciona que:

"Ninguno de los implicados tomó parte en los rescates por dinero o para recibir halagos, sino sencillamente porque ésa es la manera natural que tienen de comportarse y así les gustaría que otros se comportaran con ellos. Era un principio básico de su educación en las montañas, tener que acudir en ayuda de los que estaban en dificultades. Las críticas y las condenas pueden venir más tarde, si se merecen, pero la ayuda siempre es lo primero que llega." (p. 25)

"La gente se comportó extremadamente bien en condiciones horrendas. Sean cuales fueren los errores que se cometieron, se culpe a quien se culpe y se recrimine lo que se recrimine, no puede olvidarse que, una vez que la tormenta los atrapó, los guías hicieron todo lo que pudieron por salvar a sus clientes." (p. 45)

Así pues, ¿qué es lo que está pasando cuando hombres que pueden ayudar a otro a salvar su vida no lo hacen porque de hacerlo perderían su oportunidad de llegar a la cumbre más alta del mundo?

"Entiendo por qué querría alguien subir al Everest. Haber ascendido a la montaña más alta siempre será una marca de distinción social... Lograr el aplauso de una nación puede ser fuente de considerable riqueza y prestigio para un alpinista oportuno que haya tenido la suerte de hacer la primera ascensión de su país. Pocos de esos ascensionistas del Everest, si es que lo ha hecho alguno, han comentado alguna vez el estado en el que se encuentra la montaña o el estilo en el que la han subido." (p. 227)

Una cosa es innegable y es que "El Everest no es sino otro destino de vacaciones con la única diferencia de que es más caro que el resto, como corresponde a su tamaño. Todos salen beneficiados, excepto la montaña, por supuesto." (p. 67) "La escalada en el Himalaya se ha convertido en algo comercial. Punto. Ahora forma parte del turismo normal." (p. 233) Y en ese negocio "...hay una tendencia a asumir que el éxito está garantizado porque se ha pagado por ello, y la consecuente presión por lograrlo puede dar lugar a situaciones peligrosas." (p. 125)

Pero no es sólo el montañismo que practiquen este tipo de turistas lo que está cambiando, sino el montañismo en general:

"Cuando Tilman alcanzó la cumbre del Nanda Devi con Noel Odell, en 1936, un hecho descrito por Shipton como «el mayor logro montañero llevado a cabo en el Himalaya... Un brillante ejemplo de expedición ligera», nadie se planteó ponerles en duda. En aquella época fue la montaña más alta jamás subida, y se había logrado prácticamente en estilo alpino. Ahora, logros de este tipo tienen que respaldarse con pruebas fotográficas, de lo contrario el mundo de la montaña sospechará que ha tenido lugar algún tipo de engaño. Hay un motivo para que ocurra esto: y es el dinero. Los alpinistas de la época de Tilman no aspiraban nada más que a una satisfacción personal y a ser alabados por sus colegas. Hoy, una gesta similar te puede asegurar un trabajo de por vida. El que Tomo Cesen subiera en solo o no la cara sur del Lothse y la cara norte del Jannu es una pregunta pertinente, pero el mero hecho de que lo estemos cuestionando deja claro que el cambio de actitud ha sido lo más significativo." (p. 229)

Los planteamientos están bien formulados y son abundantes en ejemplos y contrastan siempre con el lado opuesto mantenido por las compañías que viven de ese turismo, tanto que uno termina a veces extraviado en el razonamiento, pero eso permite una libertad de elegir la opción que más convenga porque "¿Quién es nadie para decir que una manera de subir hasta lo alto de una montaña es mejor que otra? De hecho, ¿quién tiene derecho, o autoridad, para emitir un juicio así?" (p. 226)

Dentro de todo ese razonamiento, está intercalado el relato de una expedición al Pumori en otoño de 1996 por Simpson y su grupo.

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Erratas

Página 128, fin del primer párrafo (líneas 3 y 4), dice: "grandes planchas rectangulares de politeno para mantener secas sus cargas." Debe decir: "polietileno"

Página 170, dice: "Reinhold Messner... [subió] el Everest, en 1978, de la manera más natural posible, es decir, en solitario, sin apoyos y sin oxígeno..." El ascenso en solitario de Messnser fue en 1980.



 



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