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Montañismo y Exploración
Cruzar América del Sur, contracorriente
10 agosto 2012

América del Sur en kayak, recorriendo los principales cursos fluviales, en kayak y a contracorriente. Y solo. Ese es el reto que se puso el sueco Christian Bodegren, quien hace un par de años hiciera el recorrido del Sahara con algunos camellos.







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Un gringo remando contra el río. Loco, me llamaban.

En abril de 2010, Christian Bodegren había hecho una travesía de unos siete mil kilómetros en el Sahara, con la compañía de algunos guías que le facilitaban mucho el entendimiento con la gente que encontraban y aligeraban su soledad. A los siete meses, Christian dejaba a sus camellos en un lugar donde pudieran vivir después de haber cruzado con él tantos kilómetros. ¿Qué era lo que seguía para él?

La respuesta vino sola: América del Sur, pero más específicamente: cruzarla en kayak recorriendo los principales ríos. Contracorriente. Por supuesto, las voces en contra se dejaron escuchar (¿no pasa siempre así cuando lo que se intenta e algo novedoso y que nunca se ha hecho?) pero Christian no se dejó intimidar y su terquedad pudo más.

Lanzó su kayak en Tucupita, en el delta del río Orinoco el 15 de septiembre de 2011 con la mira de estar varios meses en la selva. “Es fácil perderse en el delta porque el delta del Orinoco tiene canales que se transforman en arroyos, estanques aislados y lagunas.”

Hasta casi un mes después se volvió a saber de él porque “la densa vegetación a lo largo de estos ríos y las noches lluviosas han convertido todo esto en un verdadero reto”. Por supuesto, estando en la zona del Amazonas, no podría esperar nada distinto, pero lo diferente era vivirlo en carne propia: “En la región del Amazonas hay básicamente dos estaciones: una estación lluviosa y otra no tan lluviosa. En la temporada lluviosa puedes encontrar 1,524 a 4,572 mm de lluvia. En la temporada seca, se puede esperar de 762 a 2,540 mm.” Es decir: un mundo impregnado de agua, sobre todo viajando sobre el agua.

“Algunas veces necesité cruzar el río un par de veces para poder remar en su contra. Es muy frustrante y duro a veces porque es fácil presionarse uno mismo demasiado y volverse débil. Después de 20 días de remar en el Orinoco, mi cuerpo estaba en no muy buena condición. Y entendí que no era posible remar algunas partes del río”.

Así que optó por transportarse de otra manera en las secciones donde la potencia del río era demasiada para poder remontarlo, subiendo en alguna barca o, en ocasiones, cargando el propio kayak, sea solo o con la ayuda de la gente.

Su recorrido incluía no sólo el Orinoco sino también el Amazonas, el Matto Grosso y el Río de la Plata, además de algunos tributarios que le permitieran hacer un recorrido entre el delta del Orinoco, Venezuela, y el delta del Rio de la Plata, Argentina. Un recorrido que no es natural pero sí es muy original.

La idea de hacer una gran parte contracorriente era lo que le daba al proyecto originalidad y un toque de locura pero para Christian “Era la única forma de viajar al sur y tener la mayor dificultad al inicio. No sabía si podría hacerse contracorriente en todos los tributarios porque un río es un elemento vivo que cambia constantemente. Puedes remar un día con facilidad y al siguiente ser un río completamente diferente.”

La idea de ir contracorriente, parece algo descabellado. Sin embargo, los ríos siempre tienen una contracorriente que va hacia arriba y en ocasiones es más veloz que la corriente principal. Eso ayuda a los tripulantes de kayak a remontar ríos. Pero en el caso de Christian, serían cientos de kilómetros en un ambiente selvático: , el Orinoco, la cuenca del Amazonas, el Matto Grosso, el Río de la Plata…

El 12 de junio, Christian enviaba un mensaje: “Finalmente, lo hice”. Había pasado 280 días en su expedición y perdido algunos kilos de peso. Daba por terminado su viaje en una playa de la provincia de Buenos Aires, después de haber navegado con dificultad muchos ríos. Sus principales problemas fueron la fuerza del río en contra, los animales (grandes y pequeños) y algunas veces la gente: algunos soldados le pedían papeles “en regla” para que pudiera navegar por esos ríos, o se tenía que esconder en las zonas donde sabía que el narcotráfico era muy intenso, o en donde la gente no era muy amigable.

Pero el resto del tiempo, contó con su apoyo, sobre todo al final, cuando a punto de terminar, se vio rodeado de 150 kayaks, que lo acompañaban.

Vista a restrospectiva, su salida del delta del Orinoco con “comida para 15 días que habían que el kayak pesara unos 90 kilos” y a los cuales añadió comida extra para una semana sólo en caso de enfermarse en la selva, parecía una locura. 280 días después, la locura se había convertido en una proeza de la que Christian se niega a ser un récord:

“Nunca he estado en las primeras o tiempos récords que ocupan a la mayoría de la gente por ah{i. En mi mente siempre estoy yendo para ser el primero en ver, sentir y conseguir la inspiración en mi manera muy personal”.

La pregunta vuelve a surgir: ¿qué sigue? “Todo depende del dinero y la burocracia. Espero ir en 2012 al este.”

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Fuentes

Sitio de Christian

Explorersweb



 



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