follow me
Montañismo y Exploración
Inicio de una ruta en el Gigante, Chihuahua
26 mayo 2010

Emiliano Fernández, uno de los participantes en la escalada parcial a El Gigante, donde comenzaron a establecer una nueva ruta, da su relato sobre el ascenso y posibilidades de la pared.







  • SumoMe

Son alrededor de las once de la noche y voy llegando a Basaseachic. He viajado desde el sur de Veracruz hasta el sur de Chihuahua en autobús. Allá había dejado mi auto unos meses antes. Conduje ocho horas hacia el norte. Un par de días antes habían a Basaseachic llegado Daniel Castillo, Leopoldo Farías  y algunos amigos de España (Joseba Larreatesi, Varinia, Martín, Nuria y Omar). Diego López ya llevaba meses escalando en esta zona.

Liberando los tramos ya armados.
Fotos: cortesía de Emiliano Fernández.
Click para agrandar.

La idea de hacer una nueva ruta para escalarla en libre en una pared de mil metros y dentro de México, nos había dado vueltas en la cabeza por años. Finalmente nos encontramos y platicamos cómo empezar esta aventura…

Al día siguiente, no es muy temprano pero la escarcha resiste en el suelo y subimos mochilas y costales en la Suburban que nos llevará en la aproximación. De Basasiachic a Huajumar son cuarenta minutos. Ahí buscamos a Don Santiago (guía de la cañada Candameña) y tomamos un café. La terracería es amable por una hora pero la última media hora es de lo más complicado. Se puede pasar con una camioneta alta o 4X4.

El acercamiento a pie comienza bajando un desnivel de 300 metros aproximadamente, con pendiente constante. Esto es lo más pesado de la caminata. Luego queda un desnivel de 200 metros en una pendiente más amable. Uno va bordeando el rio hasta el campo base. Hicimos tres horas con el peso a la espalda.

Buscamos visualmente una línea y ponemos en la balanza varias posibilidades. La pared cuenta con muy pocas vías y decidimos que el primer tramo comenzará a unos treinta metros de la ruta Logical Progression, pues está más limpia de plantas y bloques. El primer tramo lo armamos entre Daniel, Diego y yo. Regresamos al campamento instalado junto al rio,  nos toma veinte minutos. Ahora tenemos todo el equipo necesario en la base de la pared.

Rurps, pequers, hooks, taladro, martillo, bolts y placas. El segundo tramo es espectacular: un diedro pintado de amarillo sobre ocre. Los agarres sólidos nos mueven extrañamente por la pared. En este tramo se fundieron dos brocas de la mejor calidad, lo que nos hace pensar en la dureza de la roca y las baterías que necesitaremos para continuar alimentando el taladro.

Es noche, llueve. Las nubes llegaron de momento. El viento nos enfría pero se mantiene la fogata del campamento. Llueve. A la medianoche, ha llovido por horas, estamos empapados. El río crece y pensamos que una crecida nos podría arrastrar así que decidimos caminar a una cueva. Como después de una hora no encontramos ninguna, nos dividimos y buscamos refugio en rocas pequeñas.

Emiliano Fernández.

La madrugada es eterna y fría. Amanece, el río ha cambiado su azul cristalino por café con leche; algunas bebidas calientan nuestros cuerpos. El río ha crecido y las nubes no paran. Cruzar el río se ha tornado peligroso. La naturaleza nos dice que este día no será para escalar. Construimos una choza con palos y plásticos, estamos listos para la siguiente tormenta. Atardece: las nubes se van.

El tercer tramo nos permite progresar en libre y nos coloca sobre una placa que se dirige a una zona de techos y desplomes. Tres baterías se han terminado y una parece no funcionar, tenemos que salir de la cañada para recargar.  El acercamiento de bajada implicaba subir para salir y como queremos salir, hay que subir: nos toma dos horas y media llegar a la camioneta. Cargamos las pilas en la noche y regresamos a la mañana siguiente.

Topo de la ruta. Lo que va abierto.

El cuarto tramo lo comenzaron Leo y Joseba y lo terminamos Daniel y yo. Íbamos haciendo relevos, fijando cuerda, progresando en ganchos, en rurps, en libre y colocando bolts. También tuvimos algunas discusiones sobre ética. Hace unos años habían abierto una ruta de bolts tirando cuerda por arriba; también hay una ruta mixta y dos de artificial. Esta sería la primera vía armada de abajo hacia arriba, buscando escalar grado y colocando bolts. A Leo no le parecía bien taladrar toda la pared, pero Daniel, Diego y yo lo habíamos pensado así y nos parecía lo más adecuado. Continuamos hasta la mitad del octavo tramo.

El tiempo se acababa, el dinero escaseaba, el clima comenzaba a cambiar, cada día hacía más calor. Los últimos dos días los destinamos a escalar en libre los tramos que habíamos abierto y encadenamos todos menos el séptimo. Subir hasta la camioneta, con peso, nos tomo tres horas y media.

Esta apertura es apenas una tercera parte de lo que será una nueva línea en la pared de El Gigante.

Ver El Gigante en un mapa más grande



 



Suscríbete al Boletín

Google + Facebook Twitter RSS

 

Montañismo y Exploración © 1998-2024. Todos los Derechos Reservados
Sitio desarrollado con SIPER
Diseño por DaSoluciones.com©