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Montañismo y Exploración
Al límite 2
1 abril 2004


La escalada conlleva riesgo y cuando un alpinista muere las conciencias de quienes están alrededor se estremecen y se la pregunta de si vale la pena ir allá arriba estremece a todos. Clint Willis presenta aquí una antología de textos que, lejos de tratarse de supervivencia, son de motivaciones verdaderas y auténticas. Quienes han escrito se han visto conmocionados por ese “¿Vale la pena?”







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Clint Willis. Al límite 2. Historias de supervivencia en roca, nieve y hielo. Ediciones Desnivel, Madrid. 2003. 204 páginas. ISBN: 84-96192-15-6

 

...mañana, la vida empezaría de nuevo y se nos acabaría la tregua.

Daniel Duane

A raíz de la muerte de Alex Lowe en el Shisha Pangma, Clint Willis se pregunta qué tendrá de atractivo el montañismo y, en específico, la escalada. "Tal vez visitemos las montañas para ofrecerle nuestros respetos a la muerte, que no es ni más ni menos que una pérdida, y a la vida, que del mismo modo supone una serie de pérdidas..." (p. 11)

Fuera del objetivo que Willis se planteó al reunir los textos para esta antología, se pueden encontrar en ellos diversos puntos de vista sobre la escalada: un rescate, una escalada en solo integral que pudo haber terminado en tragedia, la misma tragedia del Cervino con Whymper y muchos más. Es entonces que uno reconoce que si los textos publicados en una revista pueden pasar desapercibidos para muchos si no se hace este tipo de compilaciones.

De los relatos más importantes que se refieren al objetivo de Willis está en primer lugar, el de David Roberts, "Momentos de duda", un texto donde el autor se remonta a los años en que comenzaba y los accidentes que han sucedido a su alrededor, incluso a su compañero de cordada, para preguntarse si "eso" valía la pena. Pero termina diciendo:

"...cuando trato de responder a mi propia pregunta sobre si vale la pena, dudo entre considerar ridícula la pregunta y tratar de hallar una respuesta magistral, y siempre regreso, por muy sentimental y egoísta que sea, a un visceral como respuesta... En las montañas han tenido lugar algunos de los peores momentos de mi vida... Pero en ningún otro lugar de la tierra, ni siquiera al abrigo del amor mutuo, he sentido cómo la pura felicidad se adueñaba de mí y me acariciaba como a un cachorrillo, haciendo que yo, y los conspiradores con los que había llegado allí, nos encaramáramos a un resalte de roca o de nieve con la incertidumbre a nuestros pies y nos jactáramos de nuestras balandronadas gritando al cielo. Entonces mereció la pena." (David Roberts, cit. en p. 29)

Uno más que realmente mueve la conciencia es el de John Long, en una escalada en solo integral, donde, trepado en un lugar de donde no puede bajar y siente que tampoco podrá subir, reflexiona:

"...comprendo cuál es la única blasfemia: arriesgar mi propia vida." (Joh Long, p. 201)

Para Greg Child,

"El Everest siempre ha sido un deporte aparte del resto del montañismo. Hay un tipo de alpinista que sólo se interesa por esta montaña y que está dispuesto a pagar in dineral... Es el no va más de un viaje de aventuras y la más emocionante de las citas a ciegas, pues hasta que no llegas a Katmandú no conoces a tus compañeros." (Greg Child, cit. en p. 34)

Pero salvo este artículo que ya dejaba ver los problemas de las expediciones comerciales en el Everest en 1995, esta vez, Willis se ha quedado en las montañas más "accesibles" por una razón muy simple:

"...son pocos los escaladores que desean asumir los riesgos del montañismo extremo en lugares como Alaska o el Himalaya... La mayoría de los escaladores obtienen lo que buscan en terreno más seguro." (p. 10)

Así que busca la motivación del escalador, del montañista, en personas que se han destacado, pero no en paredes legendarias y remotas, sino prácticamente "en casa".

De entre todos, quizá el que menos tenga que ver con el tema principal del libro es un relato de H. G. Wells titulado "Mami sube al Mörderberg", un cuento de excelente calidad que vale la pena leer por su sutil sarcasmo (y hay que poner cuidado en los nombres en alemán, pues todos tienen un significado).

La antología en sí es buena, aunque no excelente como la primera, pero de mejor nivel que la segunda (Hielo, historias de supervivencia en la exploración polar). Sin embargo, debe hacerse la aclaración de que esta vez no se trata de una colección de relatos de supervivencia, algo que es irritante desde el comienzo.

De nueva cuenta, el autor se limita a los casos editados en lengua inglesa, sin tomar casos igualmente importantes de otros países que también han sido publicados.


ERRATAS

Página 58, línea 3, parece faltar un espacio de información.

Página 59, final del cuarto párrafo, dice: "...el Pilar Bonatti del Petit Dru, obra de Walter Bonatti , quien la abrió en solitario y en cinco días, en 1953." LA vía Bonatti, como ahora se le conoce, fue abierta hasta 1955, un año después de que Bonatti estuviera en el K2.

Página 115, línea 2 de la entrada al artículo, dice: "...guarda de montaña en los Tetones". Debe decir: "...los Tetons".

Página 133, líneas 8-9, dicen: "...pero una vez que llegara, me revelaría." Debe decir: "me rebelaría".

Página 147, final de la entrada del artículo, dice: "...la Salathé Wall, vía de novecientos metros en el Capitán, Yosemite." El Capitán tiene en efecto 900 metros pero la propia vía Salathé, con todos los cruces sobre la pared que tiene, mide más de mil metros.



 



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