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Montañismo y Exploración
Celestún
7 mayo 2002

Les mandó nuestros saludos y dijo no conocernos pero en cuanto le dijo que éramos los de "cayucos amarillos", hizo una relación extensa de lo que habíamos hecho y adonde nos dirigíamos. Los demás fareros, a la escucha, comenzaban a saber de nosotros. Este contacto nos serviría de mucho más adelante.







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Día de navegación 14. Martes 7 de mayo, 2002


En El Palmar fue el primer día que decidimos salir al mediodía. Esperaríamos la brisa para avanzar más rápido, aunque eso supuso esperar toda la mañana con la incertidumbre de si llegaría o no la brisa, inactivos esas horas de sol o preparando el desayuno. Nos habíamos acostumbrado ya a levantarnos, hacernos a la mar, remar hasta las diez y desayunar para detenernos hasta las doce o la una de la tarde. Este cambio era algo nuevo en nuestro organismo, pero a la una en punto comenzó la brisa: hora de partir y remar hasta Celestún.


Durante ese medio día sucedió algo que cam-biaría por entero nues-tros planes: el farero estableció contacto con el faro de punta Yalkubul, que es donde está Marcos y Antonio de Jesús. Les mandó nuestros saludos y dijo no conocernos pero en cuanto le dijo que éramos los de "cayucos amarillos", hizo una relación extensa de lo que habíamos hecho y adonde nos dirigíamos. Los demás fareros, a la escucha, comenzaban a saber de nosotros. Este contacto nos serviría de mucho más adelante. Tanto los faros como las capitanías de puerto sabrían de nosotros y sería entonces una forma con la cual nos podrían rastrear más o menos fácilmente.


Pero si avanzábamos más veloces, eso tenía su precio: nos cansábamos más rápidamente. Ese día, mi espalda baja me dolía mucho y el brazo izquierdo lo levantaba pero ya no como antes, sino con cansancio. Tuve que concentrarme mucho en remar, en no sentir ese dolor, en ver alejarse a Alex que surfeaba constantemente con las olas mientras yo sólo avanzaba al golpe de remo porque no tenía fuerza para usarlas.


Con todo, llegamos a Celestún cuatro horas después. Yo, cansado. Alex también, aunque más fresco, fue a ver al capitán de puerto, que nos ofreció toda clase de facilidades, que le agradecimos. Ahí pasamos esa noche.




















Aquí, en Celestún, no ha pasado nada todavía, salvo que estamos escribiendo este reporte y esperando que pase el día para salir el día de mañana rumbo a Isla Arena. Estaremos ya en el estado de Campeche.


...pasamos a comparar pan dulce con una señora que nos contó toda su historia mientras nos saboreábamos su delicioso pan, de ahí pasamos a comprar un litro de leche para cada uno, pero para esto habíamos comido una o dos horas antes, así que estábamos llenos pero muy antojadizos, así que nos comimos el pan y nos tomamos el litro de leche correspondiente, y en la noche yo ya me estaba muriendo de dolor de panza, porque pues he achicado mi estomago y pues lo llene de mas así que sufrí, no me podía dormir, ni caminar era realmente un dolor fuerte que me duro como media hora ya luego era pesadez.







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