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Montañismo y Exploración
11 diciembre 2001

La alpinista Badía Bonilla narra con su esposo un ascenso frustrado al Shisha Pangma







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“Bajan o mueren” fue la advertencia que recibieron los alpinistas Badía Bonilla y Mauricio López al tratar de llegar a la cima del Shisha Pangma, el pasado octubre en el Tíbet.


Debido a la adversidad del clima, los escaladores tuvieron que suspender el ascenso en la montaña de 8 mil 42 metros. “Nos sentimos frustrados por un momento. Ya no pensaba en mí como deportista ni como ser humano, sino en cumplirle a los patrocinadores y lograr el objetivo, pero esta vez no pudo ser posible”, dijo Badía, quien en compañía de su esposo y el fotógrafo Pablo Cervantes intentarán conquistar la cumbre del monte Everest en la primavera de 2002.


A la espera de que disminuyeran los fuertes vientos y las avalanchas de nieve, los expedicionistas permanecieron tres días consecutivos a -35 grados en el campamento dos (ubicado a 7 mil 100 metros), con la finalidad de atacar la cumbre en cuanto mejorara el clima.


“Cuando el guía sherpa Fura Dorje nos dijo “you climb, you die”, fue difícil y amargo saber que no conseguiríamos la cima porque nos preparamos mucho, tocamos muchas puertas y todo se vino abajo”, comentó. Agregó que cuando se pierde la lógica no importa si hay mal tiempo “y todavía pensábamos en esperar un día más”, anotó.


Con la experiencia de haber logrado la cumbre del Cho Oyu el año pasado, el matrimonio, que se dio a conocer con el lema “Una pareja en ascenso”, obtuvo como resultados positivos el “habernos enfrentado a un clima desfavorable y fortalecer la preparación física de cara al ascenso al techo del mundo”.


López Ahumada, de 42 años, comentó que la expedición tuvo un costo de 34 mil dólares. “Ahora nos hace falta conseguir más patrocinios para reunir 60 mil dólares y viajar al Everest en marzo próximo y comenzar el ascenso por el lado de Nepal”.


A su vez, Bonilla Luna apuntó que no siente temor por atacar la cumbre del Everest pese a las vivencias que tuvo en el Shisha Pangma, porque “la mujer tiene las mismas oportunidades que el hombre y tengo los mismos sufrimientos que ellos. Sin embargo, nosotras somos más resistentes y convincentes que el hombre”, apuntó.


Comentaron que, debido a los ataques terroristas del pasado 11 de septiembre en Estados Unidos, perdieron cinco días que pudieron ser definitivos en su ascenso. Optimistas, señalaron que “superamos nuestros límites físicos y mentales, pero no la fuerza de la naturaleza en la montaña”.


Badía expresó que espera festejar su décimo aniversario matrimonial en la cima más alta del mundo. “Para nosotros es importante transmitir la práctica del deporte en pareja para mejorar la convivencia y realizarte conjuntamente”, puntualizó.


Ana Mónica Rodríguez

La Jornada

Diciembre 11 de 2001





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