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Montañismo y Exploración
LA ÉTICA EN EL MONTAÑISMO

La masificación del montañismo está llevando a que el deporte se diversifique vertiginosamente. A primera vista, esto lleva a una mejora deportiva por sí misma pues hay gente especializada para cada actividad y uno podría basarse en los logros de …







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La masificación del montañismo está llevando a que el deporte se diversifique vertiginosamente. A primera vista, esto lleva a una mejora deportiva por sí misma pues hay gente especializada para cada actividad y uno podría basarse en los logros de quienes permanecen en la punta para que las técnicas y el equipo cambien al grado de hacer más seguro nuestro deporte con cada una de las especializaciones que tiene y tendrá.

Pero la masificación implica también que la demanda desborda la oferta, tanto en la montaña como en los cursos especiales y la montaña comienza a ser muy frecuentada por gente que sólo toma su mochila y se va con los amigos a buscar la aventura. Así, la montaña está siendo prácticamente atosigada por tantos visitantes, cuando unos treinta años todavía podía encontrarse algo de esa soledad que la caracteriza y no a personas que suben con el radio a todo volumen escuchando el partido o la música que más les gusta.

Ir a la montaña es algo relativamente fácil, sobre todo ahora que los deportes "extremos" (lo que sea que esto signifique) están de moda, pero ir a la montaña no implica que tengamos que llevar a ella la ciudad que cargamos con nosotros. En ese camino de la masificación se olvidó algo importante: la educación de lo que la montaña representa por sí misma para cada uno de quienes vamos a ella. Los múltiples caminos que se van sucediendo uno a otro aproximan a prácticamente todo mundo a lo más alto y de ahí se desprenden hechos palpables: personas extraviadas, accidentes y el deterioro del ambiente de la montaña representado hace unas pocas décadas por las latas de comida y ahora por el plástico.

En este número presentamos la reseña de dos libros que son de capital importancia: El país frágil y Cómo cagar en el monte abordan dos temas que no nos gusta abordar, quizá porque somos en parte cómplices y aunque nos quejemos de lo "mal que se ve", hacemos prácticamente nada para solucionar esto. La gente tira basura como si al día siguiente fuera a pasar un carro colector y reparar el daño. El daño no es sólo visual: los excrementos provocan enfermedades, contaminan al agua que otros beberán, el pisoteo del suelo lo compacta y lo hace estéril y muy propenso a la erosión. Muchos caminos que hoy están muy marcados comenzaron siendo no más que una simple huella en el bosque o el pastizal. La presencia del ser humano es impactante no por su calidad, sino por la cantidad.

El no dejar huella de nuestro paso se ha convertido en un lema de muchas agrupaciones en Estados Unidos y por lo tanto en un rasgo que caracteriza a un montañista o campista experto de alguien que no lo es, desde el evitar provocar daños hasta el respeto a los demás "visitantes", pues somos visitantes en un medio que no nos pertenece. ¿Quién es un montañista, campista o excursionista experto? Quien ha pasado por un sitio y lo deja tal como estaba para que otro lo disfrute con la misma intensidad que él. Los daños hechos en la montaña son más graves en las cavernas, donde todo es irreparable pero de donde se siguen extrayendo estalactitas como si fueran arbolitos que la semana siguiente retoñaran.

Pero hablábamos de masificación. El montañismo ha llegado a ser muy popular gracias a los medios de difusión. La gente busca patrocinios y con ello adquiere compromisos que debe cumplir y es más fácil obtener un patrocinio mientras más se ofrezca a cambio. La proyectada expedición española al Monte Kailas es un buen ejemplo de ello y otro más es la búsqueda y encuentro del cuerpo de Mallory, quien se perdiera en la cara norte del Everest en 1924 y que fue hallado en mayo de 1999. La prensa dio amplia información al respecto desde el momento en que se produjo el hallazgo de tal manera que los participantes de esa expedición son ahora famosos.

Esta vez, está en camino una expedición para buscar el cuerpo de Andrew Irvine, el compañero de Mallory. Por supuesto, no es tan importante encontrar el cuerpo de Irvine como la "cámara de Mallory", pero de cualquier forma, la expedición tiene un objetivo más "humano". El Alpine Club, presidido por Doug Scott, emitió una carta donde se pide que se respete el cuerpo de Irvine y detalla lo que debiera hacerse. Falta todavía por ver si los intereses comerciales pueden más que las recomendaciones del Alpine Club.

Otro ejemplo es la proyectada expedición española al Monte Kailas, que ha suscitado una polémica fuerte.

¿Cuál es la ética del montañismo? No está escrita, pero si uno va a la montaña y no deja huella, si además puede bajar basura; si encuentra otros grupos y convive con ellos en vez de tomarlos como enemigos a quien hay que ganar caminando más rápido, si se mantiene uno alejado de intereses comerciales y sólo se piensa en la satisfacción personal y en el respeto a lo que nos rodea, sea hombres o naturaleza, entonces estaríamos en buen camino. Después de todo, en la satisfacción inherente del montañsta, no existe el reconocimiento ajeno.


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