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Montañismo y Exploración
Más violencia en las montañas
27 febrero 2012

Con cierta frecuencia hemos publicado noticias de asaltos, de robos y de acciones más severas contra quienes están en la montaña, paseando. Hasta ahora sólo hemos hablado de la violencia ocurrida a aquellos que tuvieron el valor de levantar una …







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Con cierta frecuencia hemos publicado noticias de asaltos, de robos y de acciones más severas contra quienes están en la montaña, paseando. Hasta ahora sólo hemos hablado de la violencia ocurrida a aquellos que tuvieron el valor de levantar una denuncia. Eso lo hace oficial. Sin embargo, con cada vez más frecuencia, los actos de violencia se están realizando en nuestras montañas: el Ajusco es prácticamente un coto de algunos que se dedican a asaltar en la cima a quienes llegan.

En el Iztaccíhuatl, las cosas son más graves: en la zona de San Rafael, ha habido robos, asaltos, golpes, amenazas e incluso violaciones. Pocos de ellos le han dedicado tiempo a levantar un acta ministerial. Muchos piensan que no tiene sentido perder el tiempo con autoridades que no hacen nada para solucionar las cosas. Así que todo ha quedado en correos electrónicos enviados para que los demás se enteren.

La mayor frecuencia incluye también que esa violencia se va extendiendo a otras montañas. El Pico de Orizaba, que hasta ahora no tenía un solo reporte, ya tiene uno en su haber. Pero mejor hablemos de los casos enviados por correo electrónico.

1. Ajusco

Prácticamente cada fin de semana hay un asalto en el Ajusco. Es igual que uno vaya solo o en un grupo numeroso. Al parecer, la cantidad ya no arredra a los asaltantes. Uno o docenas pueden llegar al punto más alto, estar bebiendo o comiendo y en pocos minutos verse despojados de sus pertenencias: teléfonos móviles, dinero, algo de equipo, posiblemente las llaves del auto.

El grupo es sorprendido justo en la cumbre por dos o más personas con la cara cubierta con pasamontañas (pretexto del frío), pero armados de machetes y pistolas. Podrán ser dos contrea 20 pero el equilibrio está en contra de los montañistas. Se les pide que dejen sus pertenencias y que se bajen por odnde vinieron. Del otro lado de la montaña, bajan los asaltantes. Al menos aquí, no hay más violencia. También en el Ajusco hay asaltos en la carretera, con diferentes pretextos para que el automovilista se detenga.

Un reporte reciente (febrero 18):

Por medio del presente quiero informar que el sábado 18 de febrero de 2012, cuatros amigos y un servidor fuimos asaltados en el Pico del Águila por dos sujetos con pasamontañas, los cuales, portaban un revólver y un machete.

Los hechos sucedieron alrededor de las 10:30 de la mañana, en la cima del Pico del Águila, en donde tras tomar un par de fotos y permanecer por no más de 3 minutos, los asaltantes aparecieron caminando por la Cruz del Marques.

Lo más curioso es que nos preguntaron por una persona de nuestro grupo que no hizo cumbre por que se sintió mal, lo que nos hace sospechar que desde el punto de ascenso (en este caso El Abrevadero), algún cómplice les informó sobre el número de personas.

Posteriormente, acudimos al MP a levantar la denuncia correspondiente, en donde nos informaron que a otra pareja la habían asaltado personas con la misma descripción a las 11:30 de la mañana.

Por tal razón, me di a la tarea de buscar en el internet reportes de asaltos en el Ajusco, y encontré que por lo menos desde el 2010 el modus operandi de estos ladrones ha sido el mismo, y que su actividad se ha intensificado en la zona, lo cual, denota la falta de acción oportuna de nuestras autoridades.

En este sentido, pido que exijamos enérgicamente a nuestras Autoridades que atrapen a estos asaltantes y a todos los grupos delictivos que operan en la zona montañosa del Distrito Federal, en virtud de que son espacios públicos para la recreación y sana convivencia de todos los mexicanos.

Agradeciendo su tiempo por leer este correo, les invito a que dejan de acudir a todos estos lugares y así, quizá las personas que viven del turismo de la zona, pongan algo a los asaltos, y que de la misma forma, presionemos a la Autoridad para que nos brinde seguridad.

Saludos.

Otro más, del mismo día:

El día de ayer fui al Ajusco aproximadamente a las 9:00 am. Intenté ir a la cumbre con tres integrantes más (dos personas sin experiencia). Cuando llegamos había ya una camioneta que eran los primeros del día sobre la ruta del abrevadero.

Durante el asenso no encontramos a ninguna persona de subida o bajada hasta eso de las 11:30, cuando nos pasó un grupo de cuatro personas que pensaban llegar a la cumbre.

Como a eso de las 12:00 am un poco más arriba de las paredes ya habíamos decido bajar cuando el grupo que nos pasó nos informó que asaltaron a otro grupo de cuatro personas en la cumbre del Pico del Águila.

Nos comentaron que fueron dos personas con pasamontañas, una pistola y un machete y que era mejor bajar todos juntos, ya que los asaltantes se pensaba habían subido por el llano de la canfínfora [Cantimplora] y que según ellos tenían cómplices por la ruta del Abrevadero con la intención de asaltar a los que pasaran o avisar a sus cómplices en la cumbre.

Todos decidimos bajar en un bloque y afortunadamente bajamos sin ningún percance, casi ya en el estacionamiento del Abrevadero se le avisó al que atiende las quesadillas y algunas personas [pero] no se inmutaron en lo más mínimo.

Posteriormente, en la carretera en el punto conocido como la “Y”, había un retén de Policía Federal con armas de alto calibre y tampoco se inmutaron (ahora entiendo como después de tantos años de asaltos todavía continúan [haciéndolo] y en mi caso es la vez que más cercano he estado de ser asaltado).

En la bajada los asaltados estaban buscando pensamientos para olvidar el miedo, frustración, impotencia, enojo, cansancio y alegría (ya que eran dos mujeres y dos hombres y pensaron que hubieran sido violadas). El grupo que nos pasó en miedo y una prisa por salir de el bosque y nuestro grupo un temor por salir y proteger a los integrantes (a la familia como las había puesto en un lugar de tanto riesgo), también se oyeron comentarios que nunca volverían as subir, que los asaltantes ocuparían sus datos personales para hacerle más cosas, que los pocos espacios para disfrutar los habían arrebatado (Llano Grande, San Rafael, Tláloc, etc).

Al final de escribir espero que lean esta líneas y tomen sus precauciones porque sé y como siempre no vamos a hacer nada. (Creo que los asaltados a ver la clase de policías del retén ni levantaron la denuncia).

Saludos


2. Iztaccíhuatl

La parte norte del Iztaccíhuatl, aquella a la que se accede por el pueblo de San Rafael, otrora productor de papel, es una región prácticamente abandonada por los montañistas. Al menos desde la década de 1980 había asaltos esporádicos en la zona alta, donde el bosque empieza a dar paso a los pastizales. Pero hace unos 10 años la situación comenzó a ser muy difícil: comenzaron cristalazos, asaltos más continuos y le siguieron violaciones y violencia.

De entre los reportes que han llegado por correo electrónico, se habla de violaciones a hombres y mujeres, mujeres secuestradas y desaparecidas, asalto con lujo de violencia y más.

La forma como operan es sencilla: esperan en el bosque y como la zona está casi abandonada, los casuales paseantes suelen estar solos. De nuevo, aunque fueran muchos los asaltados, el uso de armas y la sorpresa de ser atacados, es eficaz contra ellos y los inmoviliza.

Un ejemplo reciente (del 26 de febrero)

A todos mis amigos que gustan de ir a la montaña Iztaccíhuatl, por el lado de San Rafael.

El día domingo 26 de febrero, alrededor de las 14:30 horas, en el paraje conocido [como] Nexcolango, un grupo armado de más 20 personas asaltó a todos los campistas y montañistas que iban subiendo y bajando de los diferentes parajes de este lugar.

Un promedio de 50 personas entre niños, señoras, fuimos golpeados y vejados. Tengan mucha precaución. [A] la administración del lugar no le importó que nos golpearan y asaltaran.

No hay seguridad.

Me da tristeza decirlo. Este lugar es muy peligroso. Los robos no son aislados. Ya son dirigidos a grupos mayores y zonas específicas. Cuídense y pasen este mensaje.

Muchas Gracias y suerte.

El informante proporcionó más información cuando se le preguntó:

Buen día por desgracia me encontraba en el grupo que fuimos asaltados.

Eran alrededor de las 14.30 hrs cuando regresábamos de Láminas hacia San Rafael, teniendo que pasar por Nexcolango y llegando a este paraje fuimos interceptados por varios individuos con armas largas. Nos llevaron adonde se encuentran los puestos de quesadillas, para [nuestra] sorpresa estaban tiradas más de 50 personas pecho tierra amarrados de manos, entre este grupo de personas habían niños y gente mayor que suele caminar por estos senderos, ademas de montañistas que subían y otros que bajaban. Fuimos varios golpeados a las chicas les bajaron los pantalones entre ellas mi esposa. Estos asaltantes mataron algunos perros que llevaban los paseantes y que quisieron defender a sus dueños.

Ojalá y puedan pasar esta situación para prevenir a la gente y no pasar un mal rato al intentar ir a este bello lugar que se ha convertido en lugar muy peligroso.

Saludos y estamos a la órden para cualquier información.

Atentamente
T.S. Mario de Jesús Cisneros Hernández

3. Pico de Orizaba

El Pico de Orizaba, la montaña más alta de México, está relativamente segura, pues el turismo ahí no es demasiado. Sin embargo, quienes acuden a lo largo del año son más extranjeros que quieren tomar altitud, que los propios mexicanos. Y quienes están ahí son los guías que a lo largo del año se dedican a trabajar para los montañistas que quieren subir. Sin embargo, en diciembre, las cosas parecieron cambiar. A continuación, una carta enviada sobre los sucesos:

A quien corresponda:

El día 28 de Diciembre de 2011 en el albergue Piedra Grande del Pico de Orizaba se suscitó un acontecimiento inaudito, la inseguridad que acosa al país alcanza las alturas de nuestras montañas.

Esa noche alrededor de 30 alpinistas nos encontrábamos pernoctando cuando escuchamos el estruendo causado por 5 personas que entraron al lugar azotando la puerta e insolentemente pidiendo un “pomo” y lugar para quedarse. Algunos de los guías que se encontraban trabajando y con clientes extranjeros les pidieron amablemente que se retiraran por que este sólo es lugar para alpinistas y todos deben atenerse a las reglas del albergue, una de las cuales indica que a partir de las 7pm se debe respetar el sueño de los colegas alpinistas. A lo que entre ellos comentaron: “¿Entonces los sacamos? ¿Los sacamos a bala?”

Después respondieron a los guías y dijeron que iban al pueblo y regresaban.

Una vez que partieron la psicosis no tardó en apoderarse del albergue, personalmente fue lo poco que alcancé a escuchar de la conversación, pero segundos después estábamos todos haciendo llamadas de auxilio con la poca señal de [teléfono] celular que algunos llegábamos a recibir. Escuché a algunos de los guías llamar al 066 sin respuestas exitosas ya que las llamadas se cortaban. Con quienes sí pudieron comunicarse fue con los operadores de Tlachichuca y amigos cercanos que residen en el pueblo. De entre los comentarios uno fue que “alguien del pueblo” ya iba camino a la presidencia municipal para dar nuestro mensaje de auxilio. Esperábamos que pronto mandaran una patrulla para protegernos y que así al menos los agresores se asustaran de saber que ya había protección allá arriba.

Y comenzó la eterna espera por refuerzos. Estos sujetos, asumimos que venían de los pueblos del lado de Veracruz puesto que vimos sus camionetas bajar por las terrecerías que llevan a Coscomatepec. Poco después observamos luces de autos subiendo, sin saber si serian ellos de nuevo o sería el apoyo que tanto deseábamos. Resultó ser que eran ellos [los primeros] pero esta vez se quedaron en un llano lejos del albergue junto con mas camionetas. Al parecer se quedaron para emborracharse y pasar la noche por allá, y se olvidaron de nosotros, cosa que nosotros no pudimos hacer. Pasamos la noche en guardia y asustados, hasta que llegó la hora de subir al volcán.

La ayuda nunca llegó, y mientras subíamos comentábamos sobre el incidente. Para los guías la preocupación radicaba en que un evento como éste o algo más grave podría destruir la infraestructura de turismo de la cual viven cientos de personas de Tlachichuca y otros pueblos.

Para otros, el hecho de que de ser personas más violentas esto podría haber sido una tragedia la cual nadie, ni autoridad ni ciudadano hizo nada para evitar. Para mí es muy lamentable pensar que la inseguridad ha llegado hasta donde las autoridades no [lo hacen], y lo que más me asusta es que gente de dudosas intenciones ahora sabe que en este lugar, allá arriba, alejados de toda ayuda o apoyo pueden encontrar victimas inocentes, desprotegidas y con mucho dinero en equipo de alpinismo.

Siendo éste el panorama del país y las circunstancias bajo las cuales el albergue de Piedra Grande ahora se encuentra debemos actuar para que esto cambie, para que los operadores de Tlachichuca no pierdan ni su negocio ni su clientela, pero mas importante aún, para que los alpinistas y gente inocente del país podamos seguir disfrutando de la tranquilidad y maravillas del Parque Nacional Pico de Orizaba sin sentirnos expuestos a la violencia y saber que a las autoridades les importa nuestro bienestar y el destino de su parque y todo lo que este representa para los habitantes de la zona.

¿Qué hacer?

La violencia en las montañas se está extendiendo a mayores lugares y con mayor frecuencia. En algunos lados es muy ligera, pero sin duda es reflejo del estado del país. Es difícil dar recomendaciones sobre lo que se debe hacer. No se trata de un caso donde un procedimiento técnico resuelva todo. Se trata de la voluntad de otros imponiéndose a la nuestra. Por la fuerza, que no por la razón. Sin embargo, lo más general sería:

  1. Infórmate del lugar al que vas a ir. Si hay denuncias recientes de asaltos, es preferible no ir. Pero eso lo decides tú.
  2. No te resistas. Es preferible perder pertenencias a tener consecuencias más graves
  3. Avisa en todos los foros electrónicos y páginas de montañismo, para alertar a otros lo que está pasando.
  4. Levanta un acta ante el ministerio público. Es posible que pienses que también es pérdida de tiempo porque las autoridades no harán nada por ti. Pero recuerda que un copo de nieve no hacer nada y se evaporará, mientras que muchos, pueden formar una avalancha que haga el cambio.


 



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