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Montañismo y Exploración
Tratamiento térmico
21 mayo 2007

Aunque muchas personas, incluidos deportistas, tengan ciertas ideas sobre el frío y el calor aplicadas a lesiones, ambos son tratamientos muy eficaces con los que el cuerpo puede verse beneficiado si se usan adecuadamente en lesiones.







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El tratamiento térmico se refiere a la aplicación de calor o frío  a una lesión. Aunque muchos manuales de primeros auxilios sugieren usar hielo en las primeras veinticuatro a cuarenta y ocho horas después de una lesión y después cambiar por calor, la gente parece que recuerda la palabra calor mejor que la de frío. La regla general es que el dolor o la inflamación localizadas deben tratarse con hielo. La clasificación del STOP, CEDA EL PASO y ADELANTE para el tratamiento térmico es la siguiente:

Excepto en algunas luxaciones graves o huesos fracturados, que requieren tratamiento de emergencia, el tratamiento inicial de las lesiones traumáticas agudas se resume en el acrónimo inglés RICE, también usado en España, que recoge las siguientes palabras inglesas:

R
Rest, reposo
I
Ice, hielo
C
Compression, compresión
E
Elevation, elevación

Una quemadura es un ejemplo práctico para ilustrar el tratamiento de una lesión deportiva. En una quemadura aguda de la mano, hay lesión inicial en los tejidos, una supuración de fluidos y un daño en los capilares, todo lo cual acaba en hinchazón y reposa los tejidos. Piensa en la lesión deportiva como una quemadura. Inmediatamente retira la zona lesionada lejos del fuego y aplica hielo. Si inmovilizas la zona lesionada, el descanso reducirá el daño tisular y también la inflamación persistente. El reposo puede ir desde reducir la actividad hasta la inmovilización completa de la zona lesionada, como poner una escayola en una pierna.

La compresión significa vendar la parte lesionada para mantener la presión en los tejidos, quedando inmovilizada la zona, articulación o músculo lesionado. Deberás tener cuidado de no aplicar demasiada compresión, porque la constricción de los vasos sanguíneos puede desembocar en complicaciones vasculares. Elevación significa reducir tu hinchazón elevando la extremidad lesionada por encima del corazón, o simplemente tumbándose y manteniendo la pierna o el brazo elevados. La elevación está indicada en los periodos iniciales de dolor e hinchazón.

El hielo es bueno

El hielo es el componente clave del tratamiento. El frío constituye un tratamiento inicial extremadamente efectivo para la mayoría de las lesiones en los deportes al aire libre: actúa como un anestésico local, ayudando a aliviar el dolor, y también actúa aumentando el flujo sanguíneo desde la piel hasta los tejidos más profundos para que tenga lugar la curación. Es un error, de hecho, tratar inicialmente una lesión con calor porque eso causa mayor inflamación e hinchazón. Algunos entrenadores prefieren limitarse al tratamiento de presión, hielo y elevación. Según este enfoque, las palabras reposo y compresión se remplazan por el concepto de presión. Así, el entrenador usará un vendaje helado, con el que envuelve inmediatamente la zona lesionada. El resultado será una reducción en el flujo de fluidos y un mejor edema.

Otra manera efectiva de usar el hielo es llenar de agua un vaso de plástico y meterlo en el congelador hasta que se hiele. El hielo del recipiente (puede que tengas que cortar el borde del vaso para que el hielo sobresalga) puede usarse aplicando un masaje local para el dolor causado por la tendinitis, el codo de tenista o el esguince de tobillo.

El hielo debería ser considerado como un medicamento en cuanto a la prescripción de la dosis y la frecuencia de uso. Generalmente, la piel puede tolerar hasta diez o quince minutos de un baño de hielo de aplicación de una bolsa de hielo. El hielo puede usarse tres o cuatro veces al día, pero, como cualquier medicación, si se usa en exceso, puede acarrear complicaciones.

Recuerdo el caso de un jugador de baloncesto que se lesionó en el tobillo durante un partido. El entrenador metió su tobillo directamente en una cubeta de hielo durante dos días completos sin parar. En un primer momento, el hielo llegó a ser un anestésico, y el dolor desapareció; sin embargo, el hielo continuó teniendo efectos. Después de cuarenta horas, la circulación del pie del jugador se paró. En la parte anterior del pie del jugador se desarrolló gangrena y le tuvieron que amputar algunos dedos, un hecho trágico  y definitivamente evitable. Como todo en la vida —y en medicina— el exceso de un remedio bueno puede ser más peligroso que el problema original.

Pasar del frío al calor

Saber cuándo cambiar del frío al calor se basa en el principio de cómo escuchar a tu cuerpo. Tan pronto como el dolor local, la hipersensibilidad y la hinchazón remiten gradualmente y los síntomas cambian a tirantez y rigidez, puedes empezar a relajar el músculo con baños calientes y después aplicar calor local.

El calor es bueno para soltar los grandes grupos musculares del muslo, la espalda y los hombros. La regla general es usar el calor antes de la actividad y el hielo después. Si alguna vez estás en el vestuario de un equipo profesional de béisbol, observa a los pitchers. Se aplican bolsas de calor alrededor del hombro y del codo durante una a dos horas antes del juego. El brazo se mantiene caliente dentro de una chaqueta gruesa. Después el pitcher juega, pero mantiene caliente el brazo de lanzar dentro de la chaqueta entre una y otra entrada. Inmediatamente después del partido, un entrenador le pondrá el codo dentro de una bañera de hielo o de una cubeta con hielos para reducir el dolor, la hinchazón y la inflamación.

Muchas personas, incluso algunos deportistas, no entienden este principio de aplicar calor antes y el hielo o el frío después de la actividad. Por ejemplo, en la mayoría de los clubes deportivos verás gente sentada en el sauna, tomando baños de vapor, o bañeras calientes, después de jugar un partido de tenis. El proceso probablemente debería ser al revés. Deberías calentar en la sauna durante cinco minutos antes de una actividad deportiva. Después, no necesitarías calentar, pero eso es lo que la mayoría de la gente hace. De acuerdo, puedes calentar demasiado y encontrarte exhausto incluso antes de haber empezado a hacer ejercicio. Por eso, normalmente cinco minutos de calentamiento son suficientes.

En general, para la tirantez y las molestias, el calor es más efectivo en los grandes grupos musculares como los del muslo, hombros, espalda y cuello. No hay reglas absolutas para la aplicación del calor, y puede usarse combinado o en contraste con el hielo. Prueba diez minutos de calor, seguidos de cinco minutos de masaje con hielo., seguidos de otros diez minutos de calor. El contraste puede estimular la curación al alterar el flujo sanguíneo.

A la hora de decidir si aplicar calor o hielo sé flexible, considera distintas combinaciones y escucha a tu cuerpo. Si el hielo no te va bien, entonces cambia a calor. Si el calor no te funciona, entonces cambia a hielo. Combinar los dos métodos puede ser muy efectivo. Siempre ten en cuenta que abusar del calor o del hielo puede provocar complicaciones que pueden ser peores que la lesión original.

Tomado de: Dr. Gary N. Guten (coordinador). Lesiones en deportes de aire libre. Ediciones Desnivel, Madrid, 2007. 352 páginas. ISBN: 978-84-9829-057-8. Páginas 41-44



 



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