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Montañismo y Exploración
De Barcelona a Eslovenia en bicicleta
30 abril 2009

Europa es el destino de mucha gente, pero cruzarla en bicicleta para ir a visitar a un amigo puede dejar no sólo el confort de verlo, sino también conocer muchas culturas y encontrarse a uno mismo durante los cientos de kilómetros del viaje o los de litros de agua consumidos. Cualquiera que sea el camino, puede llevar a sorpresas inesperadas.







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Eres un mentiroso nato —le dice el maestro al alumno. ¿Por qué diría usted algo así, Maestro? —contesta el alumno. Porque es verdad, pero no creas que te lo reprocho. Si quieres convertirte en un hombre ilustrado, y tal vez, escribir algún día, tienes que mentir e inventar también. De otro modo, tus historias serán monótonas y aburridas.

Umberto Eco

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Los destellos me despiertan. Siempre lo han hecho. Los destellos en el cielo, acompañados de los primeros crujidos de una tormenta: éstas son cosas muy evidentes cuando duermes a pelo. Llevo 30 días así, durmiendo escondido, sin nada que me tape las estrellas ni la lluvia (esto es menos romántico y claramente menos divertido). El piso tiembla con los rayos, hoy todavía no, la tormenta está lejos pero la lluvia ya llegó; abrir los ojos es muy difícil cuando hay gotas cayendo sobre ellos. Está amaneciendo, digo en voz alta, mojado ya por la inesperada lluvia.

Construcción de Vrsic en la primera guerra mundial
Fotografías: Everardo Barojas
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Tengo que levantarme. Me espera Eslovenia y me espera Vršič, el último gran paso de los Alpes.

Vršič no es cualquier camino, sube 800 metros en nueve km, con pendientes hasta del 14%. Es un paso con mucho, pero mucho carácter. Este camino fue construido por prisioneros rusos en la Primera Guerra Mundial, forzados por el Imperio Austrohúngaro a trabajar todo el año. En invierno el peligro de avalanchas era tan grande que se construían estructuras para desviar y detener la nieve mientras se trabajaba por debajo pero aún con estas precauciones, una avalancha logró sepultar un campamento entero, matando a más de 300 rusos y 10 guardias austriacos.

Mi entrada triunfal y lluviosa a Eslovenia, por el Passo Predil.

Tal vez sea la lluvia, tal vez los 2,400 km que ya llevo acumulados en las piernas o tal vez que minutos antes me he enterado que en México, un colega, un amigo cuya cercanía ni siquiera puedo comenzar a describir, se ha rendido ante un cáncer que no suelta. No lo sé, pero el camino parece hablar y decir que su historia está escrita con sangre, que en sus 48 curvas hay dolor y en sus pendientes, sufrimiento. Los prisioneros rusos están muy presentes al igual que mi amigo. Es tan solo correcto que llore aquí, en un paso así, el ultimo. Porque la pendiente es terapia, la lluvia limpia las lagrimas, el camino es conciliador... a veces las cosas simplemente caen en su lugar.

Sin querer me vuelvo a preguntar: ¿Cómo llegué aquí? El viaje no comenzó en Barcelona, llevo muchos años viajando para llegar hasta acá: fui yo, fueron mis decisiones, todos los caminos que he tomado me han traído hasta acá. Esto es parte de mí, esta es la razón por la que me levanto en la mañana, por la que trabajo. Esta es mi vida.

Advertencia antes de Vrsic, inspira algo de miedo.

En mi favorito: Passo di Giau

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