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Montañismo y Exploración
Referencia a una norma: etiqueta CE
15 julio 2004

La norma CE constituye actualmente la norma de referencia para equipos de seguridad, pero poca gente sabe lo que esto significa y a qué se aplica. Este es un extracto del libro Técnicas de espeleología alpina, de Georges Marbach y Bernard Tourte.







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Pero no hemos terminado. Hay que probar que será capaz de mantener en cada pieza fabricada el nivel de calidad requerido por la norma.


Para ello el constructor tiene que:



  • O bien certificar su sistema de calidad por un organismo habilitado para ello, que suele ser extranjero (el TÜV alemán, la Lloyd británica, etc.)

  • Y si no, someterse cada año a una serie de pruebas aleatorias de muestras, que serán objeto de una batería de test en el laboratorio acreditado, para verificar la homogeneidad de la producción.


Como podemos imaginar, todo esto cuesta mucho dinero y, en definitiva, quien acaba pagándolo es el consumidor. Pero ¿la seguridad tiene precio? La etiqueta CE constituye, indiscutiblemente, un avance importante, aunque con notables excepciones que han dado lugar a aberraciones como las de las cuerdas de espeleo. Ya hablaremos de eso.


En la óptica de la seguridad industrial, los bloqueadores y descensores sólo están considerados en la actualidad como elementos auxiliares asociados a sistemas antiácida. No EPI. Esta clasificación evoluciona constantemente y, aunque en el momento de la edición de este libro está puesto al día, no lo estará durante mucho tiempo.


¿Cuáles son los EPI utilizados en el medio subterráneo que quedan dentro de la norma 1989?


En categoría II



  • Los cascos

  • Los guantes


En categoría III



  • Las cuerdas, cordinos, cintas y anillos.

  • El arnés.

  • Los conecores (mosquetones y maillones rapide)

  • Los fisureros y pitones.

  • Las poleas.


No están incluidos



  • Los descensores.

  • Los bloqueadores.

  • Los frenos de seguro.


El sistema complejo y rígido de clasificación de los equipos de protección individual tiene, por supuesto, algunos efectos perversos. En terrenos especializados como el nuestro, las ventas posibles son reducidas y las series realizables escasas, así que el fabricante se lo pensará dos veces antes de poner un nuevo producto en el mercado. Hay que tener en cuenta que un fabricante de arneses tendrá que avisar al laboratorio acreditado cada vez que cambien el dibujo o el color de la cinta que utiliza. Por otra parte, resulta difícil, incluso teniendo buenas ideas pero una normativa tan rigurosa, establecerse como fabricante de productos de categoría III. Los avances técnicos posibles se ralentizarán.


Finalmente se plantea un problema: ¿cómo hacer que un producto nuevo que no esté afectado por ninguna de las normas existentes, llegue al mercado? El legislador ha previsto para este caso en particular la posibilidad de una homologación CE específica, que surge de un diálogo entre el fabricante y el laboratorio acreditado. El primero tiene que demostrar al segundo que su producto responde a las exigencias mínimas de la Norma, argumentando en su documentación la superación de unas pruebas y adjuntando el cuaderno de cargas que habrá definido previamente.


En cuanto las dos partes lleguen a un acuerdo, la petición será aceptada y el producto puede acceder a la etiqueta CE. A veces este procedimiento especial es desviado de su objeto por ciertos fabricantes que pretenden hacer un lavado de imagen con su marca. Por ejemplo, los descensores no están considerados EPI-III, pero algunos fabricantes añaden esa etiqueta CE a pesar de todo. La colocan en lugar visible, haciendo creer al consumidor mal informado que es obligatorio y que ellos son los únicos en tenerlo. En nuestros días, la guerra es económica.


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