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Montañismo y Exploración
La ascensión al Everest
1 mayo 2003


Después de varias expediciones a la montaña, la dirigida en 1953 por John Hunt alcanza la cima del Everest el 29 de mayo a las 11:30 de la mañana tras esfuerzos que hoy se antojan increíbles.







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John Hunt. La ascensión al Everest. Editorial Juventud, Barcelona. 1953 (Octava edición, 1992). 272 páginas. ISBN: 84-261-5505-7



1953
. Una reunión en el campamento base del Everest. La tercera expedición a la cara sur de la montaña ha sido bien organizada y su jefe, John Hunt, se siente un poco nervioso porque sabe lo que significa esa reunión:

"Había un inconfundible ambiente de expectación y tensión. Al fin y al cabo, era aquél un momento que todos habían esperado. Se trataba del acontecimiento más importante de la expedición antes del asalto a la cumbre. La ocasión tenía un interés inevitablemente personal: «¿Cuál va a ser mi misión?»" (p. 142)

La cumbre. La cima de la montaña más alta del mundo, que había sido asediada durante varias expediciones por la vertiente norte hasta que los conflictos políticos cerraron las fronteras y abrieron las de Nepal. Entonces Eric Shipton había dirigido una primera expedición a la cara sur para averiguar las posibilidades de una ruta por esa vertiente en 1951. Después de que hallaran la ruta y resolvieran el problema principal (la cascada de hielo), dos expediciones suizas habían ido a la montaña. Por eso los ingleses necesitaban llegar a la cumbre.

"Durante la primera fase de este período trabajamos en un ambiente de creciente expectación y ansiedad por el resultado del valeroso intento que realizaban entonces los suizos, tratando de coronar con el triunfo su magnífico esfuerzo de la primavera anterior." (p. 53)

El resultado de la reunión fue: "Efectuarían el primer asalto Tom Bourdillon y Charles Evans... con aparatos de circuito cerrado... A este primer equipo seguirían inmediatamente Tensing y Hillary, que para entonces habían demostrado sus merecimientos fuera de toda duda; emplearían equipo de circuito abierto." (p. 143)

Días después, Bourdillon y Evans llegan con sus pesados aparatos de oxígeno con circuito cerrado a la cumbre sur, a pocos metros de la cumbre.

"Luego, de pronto, la inclinación disminuyó y casi inmediatamente se encontraron sobre el Pico Sur, a más de 8,747 metros. Era la una de la tarde. Charles Evans y Tom Bourdillon habían subido más alto que nadie en el Everest por muchos metros de diferencia. Mejor aún, habían conquistado la más alta cumbre alcanzada hasta aquella fecha... ¿Deberían continuar? Para ellos era una probabilidad única de llegar a la cima, pero, a menos que fuera un viaje sin retorno... No se podía, pues, ni pensar en ello. No obstante, les costó decidirse a bajar." (p. 194-195)

"Era natural que se sintieran decepcionados al haber llegado tan cerca del último objetivo y no serles posible alcanzarlo. No obstante, debe recordarse que lograron exactamente lo que se esperaba de ellos." (p. 197)

Así que bajaron y dos días después subían Hillary y Tensing con un equipo de apoyo que los acompañó hasta lo que sería el emplazamiento de su campamento final, el IX:

"Calculamos que nuestra altitud sería de 8,500 m., y Lowe, Gregory y Ang Nyima arrojaron sus cargas al suelo con alivio. Estaban cansados, pero satisfechos de la altura conseguida, y a ellos se debe en gran parte la afortunada ascensión del día siguiente." (Hillary en p. 203)

Como todos sabemos, Hillary y Tensing llegaron a la cumbre el 29 de mayo de 1953. Eran los primeros hombres en pisar la cima de la montaña más alta del mundo. A esto se reduce la historia. Un primer ascenso y nada más. A mediados del siglo XX, hacer llegar una comunicación desde el campamento base del Everest hasta Inglaterra en pocos días era una verdadera proeza, pero sin embargo, la tarde del 2 de junio los alpinistas, reunidos en el campamento base, quedaban sorprendidos al escuchar el radio:

"«Anoche llegó la maravillosa noticia de la ascensión al Everest por la Expedición Británica.» Quedamos aturdidos. Antes de marchar del Circo, James Morris, que estaba ahora camino de Kathmandu, dijo que confiaba en poder enviar un breve mensaje rápidamente, pero ninguno de nosotros se figuró que hubiera podido saberse ya en Inglaterra hacía 24 horas." (p. 220)

Los hombres, aislados del mundo en un lugar al que pocos habían ido, se convertirían en poco tiempo en las personas más famosas no sólo del mundo del alpinismo, sino de un gran público y ya tendrían ocasión de pensar y decir:

"...en medio del regocijo, no podía menos de lamentar que la índole de nuestra empresa fuese tan mal interpretada por muchas de aquellas buenas gentes. En su legítimo orgullo y alegría por la gesta de Tensing, se olvidaron completamente de los otros sherpas y de la mayoría de los miembros de la expedición, compañeros suyos en la gran hazaña." (p. 226-227)

Como acto de camaradería y para evitar problemas políticos que se suscitaban por algo que los hombres no comprendían, Hillary, Tensing y Hunt dirían que ambos escaladores llegaron al mismo tiempo, pacto que Hillary se encargó de romper en su libro Una visión desde la cumbre.

La conquista del Everest, además de se uno de los grandes clásicos de la literatura de montaña, es el relato de la planeación detallada, de las justificaciones de cada decisión a tomar y de un reconocimiento a quienes habían estado en la montaña antes que ellos:

"...la nuestra no fue una nueva aventura; sólo fue, si bien se considera, como el final de una historia ya vivida y escrita en gran parte antes de partir nosotros... Así fue como nosotros, que les seguimos, en lo que atañe a conocimientos nos hallábamos ya a más de la mitad del arduo viaje hacia la cumbre, pues con sus hazañas en la montaña nuestros predecesores adquirieron un gran caudal de experiencia." (p. 12)

Y con ello se refiere de manera breve (ya tendrá ocasión de pormenorizar) a las expediciones de Mallory, a las de Shipton y, sobre todo, a las suizas, con Lambert y el propio Tensing quienes pasaron una noche sin bolsa de dormir a los 8,320 metros y de la que Hillary escribiría después:

"Allí cerca estaban los restos de la tienda suiza de la primavera anterior, que contribuían a aumentar el aspecto de soledad y desolación de aquel notable punto de vista. Desde allí, Lambert y Tensing realizaron su valeroso intento para llegar a la cima, después de pasar una noche sin sacos de dormir." (Hillary en p. 202)

Las menciones a Lambert y la gran ayuda a la expedición inglesa son numerosas: "Lambert pudo señalar aproximadamente en las fotografías los lugares de la montaña, a gran altitud, donde habían dejado cilindros de oxígenos cargados. Si teníamos la suerte de encontrarlos y lográbamos conectarlos, constituirían una utilísima adición a nuestros suministros." (p. 58)

Era el tiempo en que "Existía entonces como un acuerdo por el cual quedaba tácitamente entendido que ciertas cumbres, entre las de mayor altitud, correspondían a escaladores de una nación determinada." (p. 12)

El libro, pese a ser tedioso por la gran descripción de los planes, es altamente recomendable para ubicar al Everest desde su primer ascenso y poder tener un panorama amplio de su historia, donde el mismo Hunt escribe:

"Algún día el Everest volverá a ser escalado. Es posible que se intente sin oxígeno, aunque no calculo que las posibilidades de éxito sean actualmente muy elevadas... Creo también que no podemos eludir el reto de otros gigantes. Montañas apenas más bajas que el propio Everest están aún «allí», como dijo Mallory. Nos llaman, y no podemos descansar mientras no hayamos aceptado su desafío." (p. 235)


Erratas

Página 198, 3, dice: "Aquella tarde el Campamento VII estaba superpoblado..." Debe decir: "Campamento VIII"



 



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