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Montañismo y Exploración
ENTRE LA AVENTURA Y LO EXTREMO
1 julio 2001

La palabra “extremo” está siendo usada cada vez más como sinónimo de aquellos deportes que no se practican en pista o no son “comunes”. Uno puede hallar con sorprendente facilidad un montón de personas que hablen del rapel como un …







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La palabra "extremo" está siendo usada cada vez más como sinónimo de aquellos deportes que no se practican en pista o no son "comunes". Uno puede hallar con sorprendente facilidad un montón de personas que hablen del rapel como un deporte extremo, cuando no es más que una técnica. O del bungee o el descenso de ríos o cualquier otra actividad que actualmente sea promocionada como aquello que nadie ha podido definir pero que casi todos llaman "ecoturismo"

Por supuesto, hacer una de las muchas actividades ecoturísticas implica cuando menos la aventura (unas más; otras, menos) de estar lejos de la seguridad de un medio conocido. Esta aventura es inherente a todo lo que se refiera a la naturaleza. Si una persona que regresa de Costa Rica nos dice que fue a hacer "rafting" hay que creer completamente en que tuvo una aventura que incluso nosotros mismos quisiéramos tener. Pero si esa misma persona declara que eso fue "lo más extremo" que ha hecho en su vida, es preciso dudarlo

¿Por qué? La razón es muy sencilla: a menos que haya llevado su propio equipo y a sus propios compañeros para hacer un primer descenso de uno de los ríos de Costa Rica, lo que haya hecho fue como cliente de compañía de descenso de ríos. Y las compañías no permiten que nada quede a la deriva. Controlan todo, porque, a fin de cuentas, es un negocio y todos deben salir con bien de su aventura. Lo mismo pasa con las escuelas, donde se controlan la mayoría de las situaciones. Así, como cliente o como alumno, "lo extremo" sólo es algo con lo que se puede soñar.

Pero ¿qué es "lo extremo"? Muchos niegan que la palabra pueda aplicarse al montañismo. Pero es aplicable a una persona que adquiere un compromiso consigo mismo y va a la montaña (o al río, o a la caverna, etc.) a resolver problemas que jamás encontraría al lado de un guía. Algunas ocasiones, esas experiencias pueden ser fuertes y entonces estará alcanzando "lo extremo", pero a nivel personal o, como se dice muchas veces: se alcanza a vislumbrar los propios límites.

Esto no resuelve el problema, pues mucha gente diría que en tal o cual actividad alcanzó sus propios límites. Entonces hay que fijarnos en lo que sea realmente el nivel más alto alcanzado: quién es el mejor en lo que estamos haciendo y qué es lo que hizo. Visto de esta manera, una ascensión al Everest no es "lo extremo", al menos en el contexto deportivo, pero sí puede serlo en el nivel personal.

El montañismo está siendo revolucionado cada vez más a cotas más altas de perfeccionamiento, lo mismo que en gimnasia es cada vez más difícil alcanzar una calificación moderada en una competencia olímpica. Y si hablamos de "lo extremo" es preciso tener en cuenta esa cota o de lo contrario estaríamos engañándonos a nosotros mismos

¿Cómo se llega a ser un extremista? Preparación, entrenamiento, actitud mental, alimentación, cuidados médicos y un número enorme de detalles que agobian cuando uno los ve por primera vez. Es por eso que la aparición de Alpinismo extremo, de Mark Twight, es importante: casi se puede hablar de un antes y un después marcado por ese libro.

El libro no lo es todo. La actitud mental y el grado de compromiso es lo que cuenta cuando se quiere alcanzar "lo extremo" en cualquier deporte o en la vida cotidiana. No todos lo alcanzamos pero ¿somos capaces de hacer la lucha por estar en el camino? Si la respuesta es no, podemos olvidarnos de aplicar ese término a lo que practicamos y conformarnos con la aventura que, después de todo, es el ingrediente que más nos atrae desde el principio.


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