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Montañismo y Exploración
Un cincel y un martillo enfrentan de nuevo la ética con la escalada
25 febrero 2013

Un escalador fue sorprendido por una cámara de video tallando agarres con martillo y cincel en una zona de escalada en Nueva York. Eso desató la desaprobación de los escaladores y una polémica que parece crecer.







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DPMClimbing.com publicó un video donde una persona está golpeando una roca para hacer agarres artificiales, en algún lugar cercano a Nueva York. Los escaladores de la zona habían encontrado ya ese tipo de agarres pero no sabían quién los hacía. Finalmente, alguien sorprendió in fraganti al creador de rutas artificiales en roca natural y publicó el video.

El artífice de esos agarres es Ivan Greene, un escalador que fue patrocinado por la marca Edelrid, la cual se apresuró a condenar el hecho y a decir que “Eliminaremos todas las referencias a Ivan Greene desde el sitio web Edelrid con efecto inmediato”. Si a esto se añade la censura pública, parece claro que Greene tiene alrededor suyo un vacío social muy fuerte.

Pero lo importante es que sus actos y el video abrieron de nuevo una polémica sobre ética en el mundo de la escalada. Jamie Emerson abre con una serie de preguntas que son válidas:

¿Existe alguna posible circunstancia de que el hombre del vídeo estuviera haciendo algo presuntamente aceptable por los escaladores?

  1. ¿Cómo definimos lo que es ético o no?
  2. ¿Hay algo que se debiera hacer, ya sea a la línea o a él?
  3. ¿Deberían ser informados sus patrocinadores?
  4. ¿Sería aceptable si estuviera en una propiedad privada?
  5. ¿Qué lleva a escaladores hacer esto?
  6. ¿Tiene que ver con una mentalidad de rocódromo, donde es fácil de traducir la idea de convertir la escalada en lo que el escalador quiera?
  7. ¿O más allá de eso, es una extensión de un ego gigantesco?
  8. ¿O algo más?

Jamie también plantea un punto importante: “Creo que también salen a lucir los puntos interesantes de cómo nos vigilamos a nosotros mismos”.

Visitantes de un mundo que es de todos, pero también de nadie, la libertad puede convertirse en algo que no sea adecuado para el disfrute de todos. Nos conocemos, nos vemos pero no nos vigilamos. Un ejemplo: un instructor de escalada colocó una serie de bolts en una zona de escalada que tiene grietas para que sus alumnos subieran con seguridad. Aunque fue reprobado en el mundo de la escalada, pocos le dijeron algo directamente porque el argumento de seguridad va por encima de cualquier aspecto ético.

Debe quedar claro que los actos generan reacciones. La desaprobación de los escaladores es importante porque termina apabullando a los trasgresores con una crítica social, pero si uno resiste lo suficiente, como lo hizo Cesare Maestri en su momento, parece que la impermeabilidad llega pronto. Sólo hay que aguantar.

Vigilarnos entre nosotros… Yo diría que además de la desaprobación privada o pública que podamos dar, no qué hemos hecho mucho para solidificar ese conjunto de preceptos en los cuales creemos que se afianza la escalada ¿Nos hemos dado a la tarea de aclarar por qué no es ético? ¿De verdad lo sabemos o sólo seguimos la corriente de los demás para evitar ser censurados?

Creo que más que la vigilancia policiaca y la crítica comunal, el método más efectivo para combatir lo que llamamos faltas éticas, es la educación, que debe comenzar en nosotros mismos.

La segunda pregunta de Jamie Emerson, de cómo definir lo que es ético de lo que no lo es, es un tema filosófico de siempre. De entrada podemos señalar que en Europa hubo el momento en que la gran mayoría comenzó a aceptar sin más escalar vías en artificial usando bolts, que garantizaban la seguridad. Pocos se detuvieron a pensar lo que le pasaba a la roca, pero también era el asesinato de lo imposible, como lo dijera Messner en su momento.

A decir verdad, no hay ninguna organización en el mundo que dicte la ética o la filosofía en el montañismo, la escalada, la espeleología o el barranquismo. Uno bien puede ir y tallar la roca para subir como mejor le parezca, colocar bolts al lado de fisuras naturales o escalar el Cerro Torre con un compresor.

Preguntas sobre el tema hay demasiadas y el tema que comenzó con una chispa provocada por un martillo y cincel en una roca pasó a ser un fuego que se ha ido encendiendo más. Pero antes de meter las manos al fuego, habría que preguntarnos si nosotros mismos sabemos por qué no deben hacerse ese tipo de actos. ¿De verdad lo sabemos? ¿Lo podemos explicar a cualquier persona y que nos entienda, fuera de nuestra pasión por escalar que no sería entendida? Si no es así, entonces no enarbolamos preceptos éticos. Sólo seguimos a los demás.

 

Más información

Desnivel

DPMClimbing.com

Blog de Jamie Emerson



 



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