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Montañismo y Exploración
Peña Bernal: un relato más cercano
1 noviembre 2013

La siguiente es una narración más completa del accidente sucedido en Peña Bernal el 31 de agosto de 2013. Aunque bien pudiera haber quedado con el informe presentado un par de días atrás, la verdad es que tengo muchas cosas más que decir al respecto y no podía conformarme con un simple “me caí”. Fueron semanas de pensar, preguntar e investigar para llegar a algo que pueda ser más útil que una simple nota de accidente.







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12. Recuento de heridas en el hospital

La caída hasta chocar con el suelo fue de 15 metros, a lo que siguió caer por otra vertiente de la pared hasta quedar colgado. En esas dos caídas unidas adquirí una serie de lesiones que detectaron y atendieron en el Hospital General de la ciudad de Querétaro, donde me hicieron estudios prácticamente de todo, incluso del estómago porque cuando me dieron agua pedía más y eso provocó que vomitara (una reacción común al agua por la persona deshidratada). Vomitar siempre es molesto pero si uno no puede moverse y tiene un collarín rígido colocado, la molestia es mayor. Mi estómago estaba bien y el resultado final fue, en orden de importancia de acuerdo a la gravedad:

  1. Un pulmón perforado (hemo-pneumotórax).
  2. Dos vértebras cervicales con esguince grado 2
  3. Cuatro costillas fracturadas
  4. Clavícula derecha con esguince grado 2
  5. Quemaduras de cuerda en las piernas
  6. Raspones en diferentes partes del cuerpo: rodillas, piernas, mano derecha, lado izquierdo de la cara
  7. Dos heridas en la cabeza por donde sangré (pese al casco)
  8. Todo el costado derecho era un hematoma
  9. Un dolor severo en el lado derecho de la cadera


13. Posibles causas de las heridas

Si se analiza el tipo de heridas y el daño que recibió el equipo, es posible reconstruir cómo estuvo la caída. Es sólo una interpretación.

Al parecer, durante la caída mi cuerpo giró hacia el lado derecho y ese costado fue el que se impactó contra la repisa inclinada por la que había subido poco antes. Una cicatriz en el borde de la mano derecha me dice que la usé para amortiguar la caída. El golpe severo fue el que siguió: mi cuerpo llegó a la roca.

Suelo llevar el equipo colgado de una anilla especial atravesada al pecho, no del arnés, así que lo que primero se detuvo fue el equipo y mi tórax cayó sobre él: levas, nueces, stoppers y mosquetones. Quizá eso originó la fractura de las costillas (y en consecuencia la perforación del pulmón). El dolor en la cadera debió haber sido sólo el golpe porque el dolor y el enorme moretón desaparecieron con el tiempo.

Debí haber rodado hacia mi izquierda para seguir cayendo, esta vez por otra pared, diez metros más hasta que la cuerda me frenó y se tensó. Estuve inconsciente durante unos 5-6 minutos. Quedé colgado cabeza abajo. Esta posición podría indicar que las piernas se enredaron en la cuerda que se estaba tensando (o en ambas) y me giró. También explicaría las fuertes quemaduras que se produjeron en la parte interior de una de mis piernas. La herida que me cerró el ojo durante un par de días quizá se produjo por el roce de la cara contra la pared.

Lo que no me explicaba eran las dos grandes heridas en la cabeza. Sangré bastante por ellas (como suele sangrar la cabeza). Ya desde esa etapa donde yo no podía coordinar bien mi cuerpo y estaba en un estado entre dormido y atento, me preguntaba si no se había partido mi casco. No, el casco no se rompió. Sigue entero. ¿Entonces qué me provocó las heridas que me produje debajo del casco?

Mi casco es marca Petzl modelo Elios y tiene un raspón amplio y profundo del lado izquierdo y dos de las piezas que tiene para colocar la linterna frontal están rotas, quebradas. Podía suponer que el golpe había roto esas piezas y que su parte interna me había cortado la piel, pero no parecía creíble. Una cicatriz la tengo en la parte frontal del lado izquierda y la otra exactamente del otro lado de la cabeza.

Hace unos días me ayudaron a revisar el equipo y apareció la gorra que llevaba puesta debajo del casco para evitar que el sol pegara de frente a los ojos. Es una de esas gorras quetiene en la parte trasera una hebilla de las que son tan comunes en las gorras y que ayudan a ajustar el tamaño a la cabeza que lo lleve. Está precisamente en el lugar donde está la cicatriz posterior. Al verla, me quedó claro cómo se habían producido: al primer golpe en la roca, mi cabeza sufrió un efecto de “latigazo” que originó su esguince. Pero también hizo que esa hebilla me cortara la piel y sangrara. La otra herida en la cabeza seguramente fue producida mientras me “deslizaba” por la otra pared, por el lado izquierdo.

Una cosa me quedó clara: de haber llevado una gorra sin broche, me hubiera lastimado menos.


14. ¿Por qué fue un rescate exitoso?

Los rescatistas responden a esta pregunta con un: “porque llegó vivo”. Pero el accidente sucedió en un lugar con problemas técnicos a los que los grupos de rescate en México no están acostumbrados. De hecho, fue necesaria la unión de rescatistas y escaladores para poder llevarlo a cabo con éxito. Quiero ir paso a paso, para señalar los éxitos y también las carencias a las que se vieron enfrentados quienes trabajaron por bajarnos de la pared. Hablemos de quienes estaban lejos de nosotros.

A. Uno de mis compañeros hizo una llamada telefónica inmediata a la otra parte del grupo que estaba en el lado opuesto de la Peña. Ellos se las arreglaron para bajar de la pared y organizarse. Colocaron crédito a los celulares que se necesitaban (incluidos los nuestros), dieron la noticia a Protección Civil del estado de Querétaro, llamaron a nuestra lista de teléfonos de urgencia y elaboraron un plan de acción para ellos mismos en un tiempo inmediato. Esa red de comunicación fue muy importante y se siguió usando hasta después de terminado el accidente.

B. Uso de redes sociales. Entre las herramientas que se usaron estuvo el uso de redes sociales por medio de Internet. Especialmente el WhatsApp. Se creó un grupo y se enviaba información a través de él para no repetir la información a los demás. Eso hizo que todo mundo estuviera enterado con la misma información y las acciones fueran más rápidas.

C. Nuestro grupo tiene un protocolo de actuación para casos de urgencia. El protocolo se vio reforzado cuando estuvimos trabajando para establecer otro para casos de asalto dentro de la Alianza por la Seguridad de las Montañas. De hecho, ya habíamos hecho algunos simulacros para que la gente lo aprendiera y de paso que nos diera sus observaciones para mejorarlo. Una de esos simulacros fue al grupo al que pertenezco. Eso ayudó a que pudieran actuar de la forma como lo hicieron.

D. Cuando la gente estuvo sobre aviso, se percataron que algo esencial: quienes tenían la técnica no llevaban consigo el equipo suficiente mientras que los que sí tenían el equipo no tenían la técnica suficiente. La voluntad de solucionar el problema se superpuso a querer ser quienes lo hicieran. La unión de todos los presentes hizo posible que el rescate fuera exitoso.

E. El rescate no terminó al bajar de la pared. Aún tenían que llevarme a un hospital y había un tramo bastante largo de terracería que quizá no hubiera soportado. Por supuesto, yo no sabía entonces que mi estado estaba agravado con el hemo-pneumotórax. La participación de un helicóptero fue decisiva para hacerme llegar pronto a los servicios médicos. El helicóptero se consiguió gracias a Protección Civil, que se metió de lleno en el rescate.

F. La presencia de un médico en el grupo de rescate fue importante. Los cuidados que me proporcionó fueron mínimos en comparación con los recibidos en el hospital pero sin duda fue lo mejor que pude recibir en la pared. Eso también tranquilizó a mis compañeros, los de arriba y los de abajo.

G. Contener los datos de la persona accidentada fue un buen logro y no porque no se conociera mi nombre. Es más sencillo y vital que eso: cuando alguien se accidenta y todo mundo sabe quien fue, la línea de comunicación hacia el herido se ve saturada por personas bienintencionadas que quieren estar seguras de que está bien. Aunque no puedan hacer nada, eso les trae confort a ellos, pero obstaculizan la comunicación importante para las acciones inmediatas. En mi caso, muy poca gente conoció el nombre y hasta pasado un mes comencé a recibir llamadas telefónicas diciendo que se acababan de enterar. Con eso, todas las comunicaciones que se hicieron en la pared fueron estrictamente para el rescate y yo pasé varias semanas recuperándome sin tener que responder el teléfono.


15. Mis compañeros

En un accidente se habla siempre de la persona que sufrió los daños. En este caso, yo. Pero quienes me acompañaban también sufrieron un golpe fuerte. Ciertamente no fue físico pero no por ello deja de ser considerable. Nadir, por ejemplo, dijo que por la noche durmió un rato pero que había soñado con mi caída tal como la vio. Además, tuvieron que manejar la situación con la información y el criterio que tenían. Lo hicieron estupendamente. Posterior al regreso a la ciudad de México, recibieron atención psicológica que les permitió liberar la tensión que habían acumulado. El segundo grupo también se vio en la urgencia de establecer una acción de urgencia y para ellos fue duro.

A todos ellos les estoy muy agradecido.

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