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Montañismo y Exploración
País de las sombras largas

Un libro sobre la vida de los esquimales, durante los primeros contactos con el hombre blanco. El encuentro de dos culturas distintas muy bien narrado por Hans Ruesch en un libro ya clásico de la literatura pero que también contiene información sobre cómo vivir en las regiones árticas.







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Hans Ruesch. País de las sombras largas. Ediciones La Isla, Buenos Aires. 1962. 284 páginas. ISBN: 968-7152-67-2

…los hombres blancos hablan pero no escuchan.

 

País de las sombras largasLos inuit son los habitantes del Polo Norte y del cual se han escrito varios libros y filmado algunas películas de mayor o menor envergadura. Sin embargo, País de las sombras largas es un pilar fundamental para conocer a los habitantes del casquete polar norte, o al menos cómo fueron en el momento de sus primeros contactos con el hombre blanco.

La historia habla de Ernenek, un esquimal que no tiene mujer y lo que hace para conseguirla. Pero no sólo se trata de conseguirla, sino del significado que tiene tener mujer en el Polo para que un hombre pueda dedicarse a cazar mientras una mujer cose la ropa del marido. Es fascinante la forma en que el autor describe cada elemento cultural, desde la ropa hasta la forma de cazar el oso o prestar a la mujer a otro, que era la costumbre.

El hombre alto, fuerte y poderoso que es Ernenek también tiene su primer encuentro con el hombre blanco en un puesto de intercambio. Un hombre entra a su iglú y ellos le ofrecen la más rica comida a su visitante (comida echada a perder, gusanos frescos de carne fermentada) y el extranjero la rechaza. Y no sólo eso: rechaza también a Asiak, la mujer de Ernenek. Este, se levanta furioso y le pregunta que si ha ido a su iglú a ofenderlos, lo golpea y sin quererlo lo mata.

Dos hombres blancos lo alcanzan tiempo después, lo apresan y lo llevan al puesto de intercambio con el propósito de colgarlo. Ernenek se defiende diciendo que él tenía la razón porque los había ofendido gravemente. Dos culturas chocando en sus principios básicos. Un accidente hace que uno de los hombres caiga al hielo y el otro quede con las manos inservibles un rato. Ernenek lo salva y lo lleva a su iglú, de regreso por varias jornadas. Después del invierno pasado con ellos, el blanco no deja que los inuit lleguen al puesto de control porque sabe las consecuencias y termina ofendiendo a Ernenek para que se marche.

Los dos inuit concluyen que los blancos están definitivamente locos.

Con esto, el autor muestra que las leyes de los blancos son ridículas para los inuit. Pero no se detiene ahí y hace que la siguiente generación se encuentre con el pilar de ambas culturas: las creencias. Mientras que los esquimales creen en espíritus, pero no en un dios, un misionero que ha llegado a una aldea meridional hace cambiar las creencias de la gente y con ello vienen cambios muy profundos, envidias que antes no se conocían, la gente aprende a mentir y muchas más cosas que están excelentemente narradas por Hans Ruesch.

Se trata de una obra clásica de la literatura pero también tiene una cantidad increíble de datos etnológicos de los inuit (“los hombres”) y son mostrados de una manera tan sencilla, tan normal, que uno termina por comprender que era es su vida en el momento del contacto con el hombre blanco, su religión, sus leyes y sus armas de fuego. Algunos ejemplos:

“…tenían que evitar sudar, puesto que sudar significaba morir en una camisa de hielo.”

“…para evitar su reverberación, los viajeros tenían que ennegrecerse con hollín los párpados y las narices y protegerse los ojos con una tablilla de madera provista de dos aberturas.”

“…alguien está por construir un trineo; pero la nieve, granulosa a causa del gran frío, se pegaría a los patines que no resbalarían bien. Para que eso no ocurra hay que pasarles una capa de hielo. Pero el hielo no se adhiere a los patines; la tierra, sí. Entonces se emplea la tierra para pegar el hielo a los patines: primero se recubren los patines con una capa de tierra; luego la tierra con una capa de hielo.”

“…arrojó al agua los esqueletos, en virtud de un pacto que los hombres habían sellado con el reino de las focas desde el principio de los siglos, pacto según el cual quien mataba a una foca tenía que restituir al mar todos sus huesos, porque de otro modo ninguna foca se dejaría ya atrapar por un hombre.”

“¿Quién hizo a los primeros hombres? —El Cuervo Negro. —¿Y quién lo hizo a él? —Una vez, la costra helada se partió con inmenso fragor y ese estruendo formó al Cuervo. Era Negro, porque reinaba noche profunda. Como se aburría, hallándose completamente solo en la noche oscura, decidió hacer pequeños hombres con montoncitos de barro. Los hombres, aburridos a su vez porque no tenían a nadie con quien reñir, hicieron pequeñas mujeres con montoncitos de nieve. —¿Y dónde se encuentra ahora el Cuervo? —Está muerto. Los pequeños hombres, apenas crecieron, lo mataron. —Pero, ¿por qué? —Para comérselo... Y lo hicieron antes de haber tenido tiempo de comprender que sólo él habría podido impedir que los hombres murieran.”

“—Tuvisteis cinco días para derramar todas las lágrimas que pueden derramarse por un hombre y alabar todas las hazañas que un hombre sea capaz de cumplir. Ahora basta. Este hombre debería ser envidiado por la vida que llevó y no compadecido por su fin. Toda vida termina y, ¿qué importa que termine un poco antes o un poco después, puesto que de todos modos termina? Todo lo que termina es breve. ¿Y acaso será un mal el que la vida sea breve? No, porque su brevedad es la que la hace preciosa. Y este hombre sacó de su vida cuanto podía sacar.”

 

Los esquimales se llaman a sí mismos inuit, que significa los hombre o el pueblo. Está generalmente aceptado el término aunque en español no existe dentro de la Academia de la Lengua Española. Su primer contacto con los hombres blancos fue en el siglo XVI, cuando algunos exploradores estaban buscando el Paso del Noroeste pero su enfrentamiento definitivo comenzó en el siglo XIX, cuando comenzaron a llegar hombres blancos en grandes cantidades con sus leyes, su religión y sus armas. La espada y la cruz, en pocas palabras.

Hans Ruesch (17 de mayo de 1913—27 de agosto de 2007) fue un autor suizo que escribió varias novelas, la más conocida es País de las Sombras largas, aunque tiene obras de igual importancia, como El Regreso al País de las Sombras Largas y El País de las Sombras Cortas. Varios de sus libros fueron convertidos en películas.



 



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