follow me
Montañismo y Exploración
La vida de Pi

Un naufragio siempre es el enfrentamiento con una realidad diferente. Pero ¿qué pasaría si el único compañero que se tiene es un tigre de bengala? Para Pi Molitor Patel fue la motivación para vivir. Aunque se trata de una novela, la descripción hecha de los sucesos es tan precisa que uno puede terminar creyendo que se trata de una historia relatada. Posiblemente lo sea, como la existencia de Richard Parker.







  • SumoMe

Yann Martel. La vida de Pi. Editorial Destino. 2012. 416 páginas. ISBN: 978-84-233-4101-6


Un zoológico es el lugar donde Piscine (Pi) Molitor Patel crece porque sus padres poseen un zoológico. En él aprende todo lo que le es dado aprender sobre animales. Pero al mismo tiempo, durante su infancia, tiene un encuentro con la religiosidad que le hace buscar cada una de las religiones que encuentra, sea la hindú, la cristiana o la islámica porque al fin, todas llevan a un solo dios, según Pi, y con esto deja boquiabiertos s los representantes de cada religión, que tratan de convencerlo de que la suya es la única y verdadera.

Pero más que el desarrollo de su infancia, el argumento principal de la novela es el viaje que hace toda la familia, con zoológico incluido, hacia Canadá, porque en la India ya no pueden estar. En el camino, el barco se va a pique y toda su familia muere.

“Perder un hermano es perder alguien con quien puedes compartir la experiencia de hacerte mayor, el que va a brindarte una cuñada y sobrinos, nuevas criaturas que poblarán las ramas de tu árbol de vida y que le proporcionarán otras nuevas. Perder un padre es perder la orientación que siempre has buscado, el que te sostiene igual que un tronco sostiene sus ramas. Perder una madre, pues es como perder el sol que te ilumina.”

Pero no tiene mucho tiempo para lamentarse porque en el bote salvavidas están con él un tigre de bengala, una hiena, una cebra y un orangután hembra que perdió a su hijo y que llega flotando sobre pencas de plátanos.

Un naufragio supone un choque violento, pero tener esa compañía lo es más porque debe atento todo el tiempo para no morir. La cebra es comida por la hiena, luego le sigue el orangután y es entonces cuando aparece Richard Parker, el tigre de bengala que mata a la hiena y que se convierte en el único compañero de Pi. Pi debe luchar o morir y entonces aparece algo dentro de él que desconocía:

“No moriré. Me niego. Superaré esta pesadilla. Sobreviviré, cueste lo que me cueste. Hasta ahora lo he conseguido, de milagro. Ahora convertiré el milagro en rutina. Lo increíble será mi pan de cada día. Haré el trabajo que haga falta, por muy duro que sea… Algunos se rinden con un suspiro de resignación. Otros luchan un poco, y luego pierden esperanzas. Otros, y me incluyo entre ellos, nunca se rinden. Luchamos y luchamos y luchamos. Luchamos no importa lo que cueste la batalla, las pérdidas, la poca probabilidad de vencer. Luchamos hasta el final. No se trata de coraje. Es algo constitucional, una incapacidad de abandonar. Tal vez sólo se deba a la sandez de ansiar la vida.”

Con esta mentalidad, Pi realiza paso tras paso de lo que un náufrago debe hacer para sobrevivir, desde enfrentar el miedo hasta hacerse a la idea de que nadie irá a buscarlo y que todo depende de él. Todo también significa cuidar y alimentar a Richard Parker porque al final, su viaje no duró unos cuantos días, sino toda una vida:

“La familia Robertson sobrevivió treinta y ocho días en alta mar tras naufragar. El capitán Bligh del famoso Bounty amotinado y sus compañeros náufragos sobrevivieron cuarenta y siete días. Steven Callahan sobrevivió setenta y seis. Owen Chase, cuya descripción del hundimiento del barco ballenero Essex por una ballena luego sirvió de inspiración a Hermann Melville, sobrevivió ochenta y tres días en alta mar junto con dos oficiales, a excepción de una semana en la que permanecieron en una isla inhóspita. La familia Bailey sobrevivió ciento dieciocho días. He oído hablar de un marinero mercante coreano llamado Poon, creo, que en los años cincuenta sobrevivió al Pacífico durante ciento setenta y tres días. Yo sobreviví doscientos veintisiete días…”

Finalmente, llega a las costas de México y es auxiliado por “alguien de mi especie”. Semanas después, es visitado por dos japoneses que quieren aclarar el hundimiento de su barco y no creen su historia. Él les narra otra donde “no haya animales” y les pregunta cuál de las dos historias les gustó más.

Todo esto fue narrado a un escritor que buscaba una historia para escribir un libro y eso deja la puerta abierta para que sea considerada una obra de ficción o de la vida real.

En lo personal, el autor me atrapó por completo cuando narra todo lo que pasa por la mente del náufrago, incluidas las llagas, la sed, las decisiones tomadas, el hecho de que en un pequeño bote siempre hay algo qué hacer, aunque parezca increíble. Si no era un hecho de la vida real, estaba muy bien documentado. Pronto descubrí una carencia que me hizo ver que se trata de una ficción: los náufragos tienen un tormento continuo de ver sus manos hinchadas y las uñas por despegarse por el continuo contacto con el agua de mar. Pi no lo menciona nunca.

Aun así, la novela tiene un desarrollo de supervivencia impresionante que abarca desde lo más elemental hasta una crítica directa a los manuales de supervivencia, que bien valdría revisar.

La vida de Pi fue rechazada por cinco editoriales antes de ser aceptada por Knopf Canadá. Ha ganado diversos premios y también fue llevada a la pantalla grande en 2012. Seguramente la mayoría de la gente lo ubicará por la película pero habrá que decir que el libro es un tanto diferente y que tiene más riqueza (que el cine no puede darle). No es que sea mejor o peor. Son complementarios.



 



Suscríbete al Boletín

Google + Facebook Twitter RSS

 

Montañismo y Exploración © 1998-2017. Todos los Derechos Reservados
Sitio desarrollado con SIPER
Diseño por DaSoluciones.com©