follow me
Montañismo y Exploración
El K2 en puerta: entrevista con Benjamín Salazar

Para él, el Everest fue un sueño desde que su padre le comentó de los primeros intentos de subirlo. Pero caminó con los ojos abiertos y a los 31 años pisaba la cima de la montaña más alta del mundo …







  • SumoMe

Para él, el Everest fue un sueño desde que su padre le comentó de los primeros intentos de subirlo. Pero caminó con los ojos abiertos y a los 31 años pisaba la cima de la montaña más alta del mundo después de haber hecho solamente 6: 20 horas desde el campo 4, en el Collado Sur. El día de mañana, Benjamín Salazar parte de la ciudad de México rumbo al K2, otro sueño, muy personal que vive cada día con una pasión que le ha hecho sortear con gusto todos los problemas para poder conseguir patrocinio y finalmente ir. Esta es una entrevista que Montañismo y Exploración le hizo.

Montañismo y Exploración: ¿Cómo nació en ti el deseo de ir a la montaña?

Benjamín Salazar: Cuando tenía cinco años de edad, mis padres me llevaron a Paso de Cortés. Estaba muy nevado y me gustó mucho [N. del E.: en enero de 1982 hubo una gran nevada en México que llegó a los 3,500 metros de altitud. Paso de Cortés y Tlamacas fueron el destino favorito para muchos entonces]. Tengo un buen recuerdo de esa visita. Después, mi padre me contó cómo habían sido los primeros intentos por subir el Everest y como entonces vivía en Calpulalpan, Tlaxcala, veía desde ahí el Popocatépetl, el Iztaccíhuatl, la Malinche y el Pico de Orizaba. Me llamaban la atención por ser parte del paisaje que veía a diario.

MyE: Entonces tus primeros acercamientos a la montaña fueron con tu familia.

BS: Sí, pero sólo llegábamos al pie de la montaña. Eso fue suficiente para que mi gusto creciera. Mi inicio como montañista fue en el Club Alpino Mexicano. Ahí tomé cursos e hice mi primera expedición al extranjero invitado por Chema Aguayo. Con el canadiense Andrew Barden salí a escalar en hielo, en roca y a hacer montaña durante cuatro años. Aprendí mucho de él. También escalé otros tres años con Nicolas Benequista, un gran amigo con el que hice cordada, juntos aprendimos mucho.

MyE: ¿Cuál fue tu primera cumbre importante en México?

BS: El Iztaccíhuatl, a los 23 años.

MyE: ¿Cómo llegaste a la idea de que tenías que escalar en el extranjero?

BS: En México son pocas las montañas nevadas y yo tenía en mi imaginación escalar el Everest y el K2, sobre todo por las historias que me contaba mi padre, pero cuando escuché la entrevista que Radio Red le hizo a Ricardo Torres Nava sobre la expedición al K2 [N. del E. primer mexicano en llegar a la cumbre del Everest; la expedición al K2 se realizó en 1992, cuando Benjamín tenía 16 años]. El empujón definitivo fue la invitación de Chema Aguayo para ir al Aconcagua, por la ruta normal.

MyE: ¿Qué siguió al Aconcagua?

BS: En la misma expedición (2002) al Aconcagua subí el Cerro Catedral y dos años después fui al Khan Tengri, en Kirgistán. Esa ocasión subimos al Khan Tengri (7,010 metros) y al Pico Lenin (7,420). Era la primera vez que rebasaba los siete mil metros y todo parecía ir bien. Esa vez hubo un accidente en la montaña: una avalancha mató a más de 30 personas cuando subíamos al campo 1. Fue algo difícil. Años después, Fernando Melo me comentó que le gustaría ir a esa montaña y me preguntó que si podría ir con él y otros más.

Organicé al 100% la expedición pero en el campo base decidí no subir porque el recuerdo del accidente no me dejaba tranquilo. Mentalmente no lo había superado. La expedición fue un éxito porque Fernando llegó a la cumbre, aunque de regreso se fracturó un tobillo y tuve que cargarlo más de cuatro kilómetros para sacarlo de la montaña. Afortunadamente todo termino bien. Al año siguiente subí el Kilimanjaro (5,895), en África, y al año siguiente fue la expedición con Fernando, pero también subí el Pisñi Abaia (5,400), también en Kirgistán.

MyE: ¿Por qué fuiste a Kirgistán? Es más común ir a los Alpes o a los Andes.

BS: Quería conocer algo diferente, en especial conocer como escalaban los rusos. Yo sabía que tienen formas diferentes de ver y hacer las cosas en las montañas, y efectivamente aprendí formas diferentes de trabajar y afrontar la montaña.

MyE: ¿Con eso estabas listo para ir al Everest al año siguiente?

BS: Para ir al Everest siempre me sentí listo, aunque sabía que necesitaba preparación, por eso fueron esas expediciones.

MyE: ¿Con quién subiste al Everest?

BS: Contraté los servicios de campamento base y permiso en la montaña a una compañía: International Mountain Guides.

MyE: Y llegaste a la cumbre de la montaña más alta de nuestro planeta, pero además con bastante velocidad, pues hiciste 6:20 horas desde el Collado Sur. ¿Subiste con oxígeno suplementario?

BS: Sí, llevé tanque de oxígeno desde el C4, aunque sólo usé uno porque el otro no funcionó y me di cuenta de ello hasta el regreso al C4.

MyE: Eso me lleva a la siguiente pregunta: ¿Cómo entrenas?

BS: Practico boxeo, natación, atletismo y ciclismo, pero tengo lesionadas las rodillas y me han operado cinco veces, por eso enfoco más mi entrenamiento al ciclismo, porque puedo desarrollar un buen entrenamiento para la montaña sin dañarme las rodillas. Además, el ciclismo me gusta mucho.

MyE: Cuándo subes una montaña ¿piensas más en la dificultad o en la altura?

BS: En ambas. La cumbre me motiva pero la dificultad es la medida que debo tener para prepararme.

MyE: Una vez alcanzado el sueño de infancia, ¿qué sigue?

BS: La idea del Everest la conozco desde niño y me alegra haber cumplido con ese sueño. Aunque podía haber elegido un ochomil más bajo para mi primer acercamiento al Himalaya, creo que en algunos momentos de la vida tienes que arriesgar todo. En ese momento, las cosas se dieron para estar en el Everest y debía aprovechar la oportunidad. Además, era una excelente forma de prepararme para el siguiente paso: el K2.

MyE: Entonces el Everest es sólo el primer paso. Además del K2, ¿crees que puedes ir por los catorce ochomiles?

BS: Creo que puedo hacerlo, pero mi reto inmediato es el K2. Ahora me estoy apoyando en la experiencia de Armando Dattoli, quien ya estuvo por allá, y de todos los que se pueda. Cuando baje del K2, pensaré en el siguiente paso.

Benjamín Salazar nació en Calpulalpan, Tlaxcala, el 23 de abril de 1976. Estudió Filosofía, Teología y administración de sistemas. Actualmente está casado, reside en el Distrito Federal y trabaja en ScotiaBank de México. Su próxima expedición al K2 comienza el día de mañana, al salir del aeropuerto de la ciudad de México. Sin embargo, su meta es más ambiciosa: subir el Broad Peak antes del K2, como forma de entrenarse. Por supuesto, la cumbre del Broad Peak es importante pero no lo es más que el K2, así que Benjamín tiene muy claro que sólo realizará la aclimatación ahí. Sólo si se presenta una oportunidad de subir a la cumbre sin que se desgaste mucho, la intentará.

EL K2, la segunda montaña más alta del mundo, fue escalada el 31 de julio de 1954 por una cordada italiana compuesta por Lino Lacedelli y Achille Compagnoni. La montaña ha sido testigo de fuertes tragedias. En 1986, trece montañistas fallecen en la montaña. En 2008, un alud dejó atrapados en la parte superior a varios montañistas que habían llegado a la cumbre y no pudieron bajar porque el terreno había cambiado. Once de ellos murieron. Latinoamericanos que han logrado ascender el K2 son: Carlos Carsolio e Iván Vallejo. Lo han intentado varias expediciones mexicanas, a partir de 1982.

 

Facebook de Benjamín Salazar

Facebook de Benjamín Salazar Montañista



 



Suscríbete al Boletín

Google + Facebook Twitter RSS

 

Montañismo y Exploración © 1998-2017. Todos los Derechos Reservados
Sitio desarrollado con SIPER
Diseño por DaSoluciones.com©