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Montañismo y Exploración
El corazón de las tinieblas

La obra más famosa de Joseph Conrad se centra en África, cuando Europa está colonizando el Congo con mano de hierro. Los europeos ven la selva como las tinieblas y ahí, en lo más hondo, en el “corazón de las tinieblas” debe ir Marlow a rescatar a Kurtz.







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Joseph Conrad. El corazón de las tinieblas. Varias editoriales.


Un marinero cuenta a otros su historia en el Congo años atrás, donde conociera a un hombre que le cambiaría la vida: Kurtz, uno de los mejores trabajadores de la compañía que estaba sacando muchos beneficios de ese país, aún no constituido como tal. El río Congo fue recorrido por primera vez por Henry Morton Stanley y su recorrido bastó para que el rey Leopoldo II, de Bélgica, se apropiara de él, contratando los servicios de Stanley. Bélgica quería tener una colonia como los demás países europeos habían tenido.

A ese Congo, donde se construía un ferrocarril bajo las órdenes de Stanley, llegó Joseph Conrad como marinero. Años después, cuando abandonó el mar, se dedicó a escribir y El corazón de las tinieblas es su obra más conocida. El lector debe suponer que gran parte de lo que dice el marinero Marlow es verídico porque el autor lo vivió, pero otra parte debe ser ficticia. Como sea, se trata de un libro de aventura.

“Debo decir que de muchacho sentía pasión por los mapas. Podía pasar horas enteras reclinado sobre Sudamérica, África o Australia, y perderme en los proyectos gloriosos de la exploración. En aquella época había en la tierra muchos espacios en blanco, y cuando veía uno en un mapa que me resultaba especialmente atractivo (aunque todos lo eran), solía poner un dedo encima y decir: cuando crezca iré aquí.”

Marlow cuenta su historia a manera de monólogo: cómo llegó a África y descubrió que su trabajo era poner a flote un vapor que acababa de hundirse pocos días antes para hacerse capitán de él cuando terminara. De hecho es capitán que debe restaurar el barco y luego navegar continente adentro por el río Congo, allá adentro de eso que él llama “las tinieblas”, al corazón mismo, para rescatar a Kurtz, de quien nos e tiene noticia y que al parecer es muy importante para la compañía.

“Penetramos más y más espesamente en el corazón de las tinieblas. Allí había verdadera calma. A veces, por la noche, un redoble de tambores, detrás de la cortina vegetal, corría por el río, se sostenía débilmente, se prolongaba, como si revoloteara en el aire por encima de nuestras cabezas, hasta la primera luz del día.”

La narración es muy oscura (eso pretende) y tiene poco de aventura o descripción; se basa casi completamente en las sensaciones que Marlow describe

“No podíamos entender porque nos hallábamos muy lejos, y no podíamos recordar porque viajábamos en la noche de los primeros tiempos, de esas épocas ya desaparecidas, que dejan con dificultades alguna huella… pero ningún recuerdo.”

El relato está ambientado a fines del siglo XIX, cuando la época de oro de la exploración victoriana en África ya había pasado y sobre el continente se cernían los intereses de las naciones para hacer a naciones enteras esclavas y cuando en Europa había un movimiento que remarcaba que los intereses europeos en el continente negro no eran del todo puros.

Marlow se encuentra en África prácticamente sin amigos y entre dos mundos: el europeo que tiene intereses y el nativo. Del primero no se fía por su instinto y del segundo por lo que los demás dicen, pero no se deja engatusar y crea su propia opinión y de su tripulación dice:

“…aquellos hombres no podían, ni aunque se forzara la imaginación, ser llamados enemigos. Eran considerados como criminales, y la ley ultrajada, como las bombas que estallaban, les había llegado del mar cual otro misterio igualmente incomprensible… Durante el viaje habíamos enganchado una tripulación con algunos de esos muchachos. ¡Excelentes tipos aquellos caníbales! Eran hombres con los que se podía trabajar, y aún hoy les estoy agradecido. Y, después de todo, no se devoraban los unos a los otros en mi presencia; llevaban consigo una provisión de carne de hipopótamo, que una vez podrida hizo llegar a mis narices todo el misterio de la selva.”

El corazón de las tinieblas es un clásico y el más conocido de los libros de Conrad, pero no logra plasmar el espíritu de aventura del marino. De hecho esta es la segunda vez que lo leo y me causó casi la misma sensación de tedio de la primera ocasión. Pero ahora conocía el panorama histórico y podía ir buscando huellas dentro del libro. Pero si he de elegir un libro de aventuras, preferiría a Jack London, por ejemplo, que las delinea con precisión.



 



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