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Montañismo y Exploración
Ascensos mexicanos al Chacraraju
11 octubre 2012

El Chacraraju es una montaña bastante difícil. Se han realizado muchos intentos y de ellos sólo un porcentaje muy bajo ha logrado subir la montaña. Tiene pocas rutas pero todas ellas son de gran dificultad y su forma y fama …







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El Chacraraju es una montaña bastante difícil. Se han realizado muchos intentos y de ellos sólo un porcentaje muy bajo ha logrado subir la montaña. Tiene pocas rutas pero todas ellas son de gran dificultad y su forma y fama atraen a los mejores montañistas del mundo. Cuando se analizan las rutas se ve la tendencia de la técnica que se usaba entonces. Por ejemplo, la primera ruta a la cumbre Oeste se da por arista mientras que las últimas son ya sobre paredes verticales y complicadas.

La montaña tiene dos cumbres. La Oeste (6,108 metros) fue escalada el 31 de julio de 1956 por el equipo francés formado por Maurice Davaille, Claude Gaudin, Raymond Jenny, Robert Sennelier, Pierre Souriac y Lionel Terray a través de la cara norte y arista noroeste. La cumbre Este (6,001 metros) fue alcanzada el 5 de agosto de 1962 por René Dubost, Paul Gendre, Guido Magnone, Jacques Soubis y Lionel Terray. Terray dijo de esta montaña que era “el pico imposible”, pese a haber escalado a sus dos cimas.

El primer intento mexicano (de que tenemos noticia) para escalar el Chacraraju fue en 1980 por cuatro montañistas de la UNAM. Intentaron la cumbre Oeste pero no subieron mucho debido a la gran dificultad técnica. Pasaron los años y ningún otro grupo se aventuró a la montaña hasta que en 1993, un grupo de cinco escaladores mexicanos intentaron las dos cumbres del Chacraraju.

En esta ocasión, la cima Oeste fue alcanzada por Luis Antonio Rodríguez Fernández y Juan Carlos Gavilanes Ruiz, tras cuatro vivacs en la pared. El Chacraraju Este fue escalado también por la pared sur por Higinio Pintado Cortina, Juan José Venegas Mendoza (mexicanos) y dos argentinos. Ya muy arriba se dieron cuenta que era demasiado complicado y difícil remontar la cornisa de la arista somital y decidieron bajar.

A continuación, Juan Carlos Gavilanes hace un relato breve del ascenso al Chacraraju Oeste con su compañero Luis Antonio.

La ruta francesa a la cara sur del Chacraraju (considerada una de las montañas más difíciles del Perú) fue abierta por René Desmaison y sus colaboradores en 1984 y fue realizada en estilo pesado (cuerdas fijas), es decir: realizando escaladas cada vez más altas pero dejando cuerdas fijadas a la pared para bajar y subir por ellas después. La escalada se alternaba con descensos al campamento base y participan varios escaladores. Actualmente este estilo carece de mérito deportivo alto.

En comparación, el estilo alpino consiste en subir y nunca bajar antes de llegar a la cima. Se hace por equipos ultra-ligeros (generalmente sólo dos escaladores) que no instalan cuerdas fijas. Como carecen de ese “cordón umbilical” que los conectaría a la seguridad y comodidad del campamento base, pueden cargar víveres para pocos días además de su equipo, se ven obligados a moverse más rápido para reducir el tiempo de exposición a avalanchas, caídas, efectos fisiológicos de la gran altitud y a las bajas temperaturas. El estilo alpino fue utilizado por John Bouchard y su novia Titoune Meunier cuando abrieron una ruta increíblemente difícil en 1977 en el mismo Chacraraju.

Luis Antonio y yo decidimos prepararnos por varios años para seguir su ejemplo en nuestra ascensión de 1993 al Chacraraju. Nuestro ascenso fue por la cara sur de la cumbre Oeste. Seguimos la línea roja que aparece marcada en la foto. La primera parte es la de Bouchard-Meunier (1977). En esa sección vimos por qué se dice que es la más dura de las rutas (roca vertical pulida cubierta de nieve) de la cara sur a la cima oeste. Para evitar ese riesgo hicimos la travesía a la derecha pero resultó espantosa, imposible de proteger. Había un espacio de aire de más de 10 cm entre la roca vertical y la capa de nieve pegajosa de unos 30 cm de espesor.

Al final de esa travesía nos sorprendió la noche y después de buscar como una hora por un lugar para establecer el primer vivac encontramos donde cavar una cuevita donde cupimos parcialmente (todos los vivacs fueron con los pies o las piernas en el vacío). Ya estábamos en la ruta de Desmaison et. al. (1984), en la cual habrá varios pasos verticales, una travesía técnica y hielo muy duro.

Llegamos a la cumbre y bajamos rápidamente. Hicimos 22 rapeles (algunos escalofriantes) de aproximadamente 50 metros para escapar de la pared. Cuando llegamos tropezándonos (por el cansancio y los congelamientos en los pies, pero esto último aún no lo sabíamos) al campamento base no éramos dos montañistas victoriosos, sino dos humanos que regresaban de una lucha por sobrevivir. Entre otras condiciones de intenso estrés, nos pasaban muy cerca rocas y pedazos de hielo que zumbaban durante su caída.

Recuerdo que nos recibió nuestro amigo Juan José Venegas y sólo lo abracé y lloré escandalosamente en su pecho como un niño. A la mañana siguiente Luis Antonio se quitaba por primera vez en seis días las botas interiores y las calcetas y descubríamos las impresionantes lesiones de sus congelamientos de tercer grado. Inició entonces una carrera más, esta vez por salvar sus dedos.

En el American Alpine Journal de 1994 tuvieron un error y escribieron que pusieron que habíamos subido la cara norte.

Un ascenso exitoso se repetiría hasta el 2011, cuando Diego Wynter y Daniel Araiza llegaron a la antecumbre de la cima Este por la vía Jaeger.

Es posible que haya habido más intentos y posiblemente ascensos exitosos pero no se reportaron en su momento o no aparecen en las fuentes de consulta más comunes. Si sabes de alguno de ellos, por favor infórmalo.


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