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Montañismo y Exploración
Fisiología y patología del mal de altura
15 enero 2000
admin

El hombre depende del oxígeno para su sobrevivencia, su disminución brusca supone la alteración de los más finos y elementales procesos mentales y corporales; si la interrupción es absoluta, pasados los seis primeros minutos se empiezan a producir lesiones cerebrales irreversibles y la muerte puede sobrevenir en un corto período de tiempo. Para acceder a las cumbres de la tierra los montañistas deben someterse a un lento período de aclimatación. Nadie puede sobrevivir indefinidamente por encima de los 4.800 msnm.







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Sinónimos: Enfermedad de los aviadores, soroche, mal de montaña

Introducción

Las montañas se han convertido en el símbolo de lo inalcanzable, que a su vez, plantea el reto de la conquista, el refugio de los dioses y más recientemente un desafío atractivo y obsesionante para el hombre que a través de su fuerza, agilidad, valor y capacidad de sufrimiento, se pone a prueba, en definitiva, a sí mismo. Y en las cimas han sido, precisamente, donde ha encontrado el éxtasis, el dolor, el gozo y las aflicciones de la enfermedad producida por su extenuante esfuerzo y por otro elemento de trascendental importancia que interfiere en su camino, a medida que asciende a cotas más elevadas: La falta de Oxígeno.

El hombre como la mayoría de los mamíferos depende del oxígeno para su sobrevivencia, su disminución brusca supone la alteración de los más finos y elementales procesos mentales y corporales; si la interrupción es absoluta, pasados los seis primeros minutos se empiezan a producir lesiones cerebrales irreversibles y la muerte puede sobrevenir en un corto período de tiempo. Para acceder a las cumbres de la tierra los Montañistas deben someterse a un lento período de aclimatación, a fin de adaptar su organismo a las bajas presiones atmosféricas de oxígeno, si tenemos en cuenta que la ascensión se logra con largas jornadas de esfuerzo y el descenso se logra después de unas cuantas horas.

Nadie puede sobrevivir indefinidamente por encima de los 4.800 msnm (metros sobre el nivel del mar), por disminución del metabolismo con una perdida constante de peso que obligaría a descender a cotas inferiores.

Al igual que los factores meramente corporales, los factores ambientales juegan un papel de primordial importancia:

Factores climáticos

Dentro de los cuales se encuentran el descenso de la temperatura ambiental a medida que se gana altura. La disminución de la humedad relativa y/o absoluta del aire presente en la montaña es capaz de sustraer del cuerpo mucho mas vapor de agua que el aire de las zonas situadas a bajas alturas. La irradiación solar que suele ser de ordinario mucha más intensa que en las llanuras. El viento aumenta también en la altitud pues se encuentra ampliamente influido por el relieve, que se opone en mayor o menor grado a la circulación de las corrientes, siendo este elemento un importante factor de desperdicio calórico y de deshidratación para el organismo.

Condicionantes de la altitud

  • A partir de los 2800 msnm se empieza a notar la disminución de la presión atmosférica.
  • A partir de los 4800 msnm la disminución de la presión parcial de oxígeno es muy notoria. Ya no se encuentran viviendas habitadas permanentemente por el hombre. Empieza entonces una zona de deterioro progresivo donde no es posible la vida del humana de una manera prolongada.

Incidencia

El mal de alturas afecta aproximadamente al 50% de los Montañistas que llegan o superan los 4,300 msnm.

Factores predisponentes

Los jóvenes y los ancianos son mas susceptibles que las personas adultas. La velocidad de ascensión está directamente relacionada con la aparición del mal de altura.

Signos de alarma del mal de altura

  • Aumento de la frecuencia respiratoria en reposo a más de 24 respiraciones por minuto. El cuerpo en su intento de suplir las necesidades de oxígeno aumenta la frecuencia respiratoria.
  • Disminución de la cantidad diaria de orina (oliguria) aunque se mantenga una buena ingesta de líquidos. Los líquidos dentro del cuerpo son retenidos para aumentar el volumen sanguíneo y con ello contrarrestar la mayor concentración de glóbulos rojos.
  • Proteinuria: un test con tiras reactivas repetidamente positivo puede tener gran valor predictivo. La aparición de proteínas en la orina en mayor cantidad de lo normal esta directamente relacionada con el mal de altura y con la disminución de oxígeno disuelto en la sangre (hipoxemia).
  • Aumento de peso: durante la aclimatación, lo normal es que se produzca una perdida progresiva de peso, que puede oscilar entre 2 y 15 kilos, según las alturas conseguidas y el tiempo transcurrido. En estas circunstancias la observación de una moderada y continuada elevación del peso nos informa de una retención de líquidos corporales y, a la vez, de una mayor incidencia del mal de altura en los que lo presentan.
  • Taquicardia de reposo: hay una relación directa entre altura y frecuencia cardiaca de reposo. Un desajuste en exceso o en manifiesto defecto son signos de la inadaptación cardiovascular.

Mal de montaña crónico

Un montañista que esta expuesto a grandes alturas presentara los siguientes efectos:

  • La masa de glóbulos rojos y el valor del Hematocrito se vuelven excepcionalmente alto;
  • El ventrículo derecho sufre un aumento de tamaño;
  • La presión arterial periférica comienza a caer;
  • Sobreviene una insuficiencia cardiaca congestiva y
  • la muerte puede ser frecuente, a menos que el Montañista descienda a menor altura.

Primeras descripciones del mal de altura

La primera descripción del mal de alturas conocida se sitúa en el año 326 a.C. cuando Plutarco expone, en "Vidas Paralelas", las incidencias de la expedición de Alejandro hacia la india, y cita textualmente "... pero el mayor peligro fue la falta de provisiones y la inestabilidad y ligereza de la atmósfera.." .

Los Chinos 100 años a.C. citan las cordilleras de la zona montañosa de Txi-Pin con los nombres de Montañas del mayor y menor dolor de cabeza, en clara referencia al hecho de que todos los que por allí pasaban padecían dolor de cabeza, vértigos y vómitos, en mayor o menor grado. Hasta llegar a finales del siglo XVI, en que encontramos las primeras descripciones científicas del mal de alturas.

El jesuita José de Acosta describió de manera muy expresiva los padecimientos del mal de altura en un relato considerado como clásico: "... Noté un dolor de cabeza tan terrible que incluso pensé que iba a caerme del caballo estrellándome al suelo... inmediatamente después vinieron tales náuseas y vómitos que creí, en el esfuerzo, que iba a perder incluso el alma..." .

En 1891 Guglielminetti, relata el proceso y fatal desenlace del joven medico Dr. Jacottet que en su afán de permanecer cerca de la cima de Mont Blanc, para estudiar y describir la evolución de su propia enfermedad de altura, de la cual estaba convencido que podría librarse sólo por su fuerza de voluntad .

Barcrof pública más descripciones sobre el mal de altura, consideradas también excelentes; Ravenhill, en 1913, ya apunta la posibilidad de que el mal de altura se presente de dos maneras diferentes, graves y en ocasiones de evolución fatal: una forma cardiaca que cursa con congestión pulmonar, y una forma cerebral con manifestaciones nerviosas. Houston, en 1960, describe con más detalles el edema pulmonar de altura.

Aclimatación

La exposición brusca a grandes alturas, como puede ser el traslado en avioneta o helicóptero, o bien la ascensión en globo, desde el nivel del mar a alturas superiores a los 6,000 msnm, en personas no aclimatadas previamente, producirá en pocos minutos una pérdida de conciencia que puede conducir a la muerte si la estancia se prolonga en exceso o bien se continúa ascendiendo. Por lo tanto para poder ascender a cimas superiores de los 3,500-4,000 msnm es necesario someterse al proceso de adaptación biológica a la baja presión de oxígeno en las alturas, o aclimatación. Este proceso se realiza durante el transcurrir de la caminata que va ganando altura de forma gradual, dando tiempo al cuerpo a adaptarse de una manera suave y progresiva. En cambio cuando la aproximación se realiza con brusquedad y rapidez por medios mecánicos o aéreos, el Montañista se ve expuesto a los problemas de altura precisamente por el hecho de no haberse aclimatado convenientemente.

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